Florida ordenó el cierre definitivo de Alligator Alcatraz, el controvertido centro de detención migratoria en los Everglades. El costo total superó los $1,200 millones y llegó a albergar a miles de migrantes, entre ellos decenas de cubanos.
Notificación de desmovilización total
Las empresas contratadas por el estado para operar el centro de detención conocido como Alligator Alcatraz recibieron la orden de iniciar la desmovilización completa de la instalación, según cuatro fuentes con conocimiento de las operaciones. Además, CBS News Miami informó que todos los proveedores recibieron el aviso el lunes 22 de junio.
Los últimos detenidos abandonaron el centro la semana anterior y fueron trasladados a otras instalaciones o deportados a terceros países. Por otro lado, funcionarios federales y estatales habían citado en ese momento preocupaciones de seguridad por el inicio de la temporada de huracanes. Sin embargo, fuentes familiarizadas con el plan confirmaron que la intención siempre fue proceder con el cierre definitivo.
Un experimento de $1,200 millones
Alligator Alcatraz abrió sus puertas el 3 de julio de 2025 como un proyecto del gobernador Ron DeSantis y el fiscal general de Florida, James Uthmeier. El centro fue construido sobre un aeródromo abandonado en el corazón de los Everglades. Además, fue presentado como un modelo que otros estados debían seguir para acelerar la detención y deportación de migrantes en situación irregular.
Sin embargo, el costo de operación se disparó hasta los $1,200 millones, según estimaciones actualizadas. El estado presentó una solicitud de reembolso por $608 millones ante el gobierno federal, que fue aprobada pero nunca materializada debido a disputas judiciales, demandas ambientales y otros obstáculos. Solo un pago de $58 millones llegó en mayo de 2026.
DeSantis había declarado semanas antes que esperaba el cierre inminente del centro. «Si apagamos las luces mañana, podremos decir que cumplió su propósito», señaló el gobernador durante una conferencia de prensa.
Procesamiento de 22.000 migrantes
Según cifras oficiales citadas por el gobernador, Alligator Alcatraz procesó y deportó a más de 22.000 migrantes durante el tiempo que estuvo operativo. Sin embargo, el centro fue objeto de múltiples denuncias por condiciones inhumanas, falta de acceso a atención médica y abusos contra los detenidos. Entre los afectados se incluyeron cubanos con formulario I-220A que fueron enviados allí después de presentarse en cortes migratorias de Miami.
Organizaciones de derechos humanos y activistas calificaron repetidamente las condiciones del lugar como crueles y degradantes. Varios detenidos cubanos denunciaron golpizas, falta de alimentos y aislamiento en celdas de castigo. Sin embargo, el fiscal general de Florida, James Uthmeier, defendió la operación del centro y aseguró que este se mantuvo abierto más tiempo del planeado originalmente. Aclaró que la razón fue que el gobierno federal no había destinado recursos suficientes para la aplicación de las leyes migratorias.
El sitio volverá a ser un aeropuerto de entrenamiento
La desmovilización incluye el desmantelamiento de cercas, la remoción de tráileres y otras estructuras construidas en el sitio. Este es un proceso que tomará varios días. Una vez completado, el terreno reabrirá como un pequeño aeropuerto utilizado para entrenar pilotos. Esta era su función original antes de convertirse en el polémico centro migratorio.
El cierre de Alligator Alcatraz representa un giro significativo en la política migratoria de Florida, que había apostado por la detención masiva como herramienta de disuasión. Desde la administración estatal no se ha anunciado si planean abrir nuevas instalaciones similares, aunque el propio DeSantis había propuesto anteriormente un segundo centro en el norte de Florida al que llamó «Deportation Depot».











