Cubanos reaccionan en redes con angustia tras la eliminación de los topes de precios en Cuba pues todo seguirá subiendo y ellos serán cada día más pobres.
La eliminación de los topes de precios para varios alimentos básicos en Cuba ha desatado una ola de preocupación, incertidumbre y desesperanza entre miles de ciudadanos que ya enfrentan una de las peores crisis económicas de las últimas décadas.
La inquietud quedó reflejada en un video viral publicado por la cubana Yunisleidis Hernández, quien resumió en poco más de un minuto el sentimiento que domina las conversaciones en barrios, colas y redes sociales desde que la medida entró en vigor el pasado 20 de junio.
«Me dijeron que el tope del precio se eliminaba. Que ahora todo depende de la competencia. Pero seamos sinceros, ¿qué competencia puede haber cuando el bolsillo de cada cubano está vacío?», cuestionó la mujer.
Su mensaje rápidamente acumuló reacciones de usuarios que expresaron el mismo temor: que los alimentos sigan encareciéndose mientras los salarios permanecen prácticamente congelados.
Cubanos temen una nueva escalada de precios
La decisión del Gobierno cubano elimina los precios máximos establecidos desde julio de 2024 para productos de alta demanda como el pollo, el aceite, la leche en polvo, las pastas alimenticias y las salchichas.
Aunque las autoridades argumentan que la medida busca corregir distorsiones económicas y estimular la oferta, muchos cubanos aseguran que la realidad será muy diferente.
«Si con topes los precios eran imposibles, imagínate ahora sin ningún control», comentó una usuaria en Facebook.
«Mi salario dura tres días. No sé cómo quieren que sobrevivamos», escribió otro internauta.
«Cada vez que anuncian una medida económica, terminamos peor», lamentó un residente de Santiago de Cuba.
Entre los comentarios más repetidos aparece una pregunta cargada de incertidumbre: «¿Hasta dónde vamos a llegar?».
El dólar sigue subiendo y el salario pierde valor
Uno de los principales temores de la población es que la eliminación de los topes coincida con el constante aumento del dólar en el mercado informal.
Para muchos cubanos, el problema no es únicamente el precio de los productos, sino la pérdida acelerada del poder adquisitivo.
«Liberaron los precios, pero no liberaron los salarios», escribió un usuario.
«Ojalá cobráramos en dólares también», ironizó otro.
La preocupación no es menor. Según cifras oficiales, la inflación interanual alcanzó el 15,89 % en mayo de 2026, mientras que los alimentos y bebidas registraron incrementos superiores al 19 %.
Al mismo tiempo, economistas independientes estiman que una familia cubana necesita varias veces el salario promedio mensual para cubrir necesidades básicas como alimentación, transporte y productos de higiene.
“La comida se está convirtiendo en un lujo”
La angustia expresada por Yunisleidis Hernández también refleja una realidad cotidiana para millones de familias.
Muchos cubanos afirman que ya no planifican sus compras pensando en ahorrar, sino en qué productos pueden dejar de consumir.
«La leche es un lujo. El aceite es un lujo. La carne es un lujo. ¿Qué queda?», cuestionó una madre habanera en redes sociales.
«Trabajamos todo el mes para comprar comida una semana», señaló otro comentario ampliamente compartido.
En provincias del oriente del país, donde los ingresos suelen ser más bajos y los costos de transporte elevan aún más los precios, la preocupación es todavía mayor.
El Gobierno reconoce el fracaso de los controles
La eliminación de los topes fue formalizada mediante la Resolución 150/2026 del Ministerio de Finanzas y Precios.
Días antes, el gobernante Miguel Díaz-Canel reconoció ante la Asamblea Nacional que los controles de precios no lograron contener la inflación y provocaron fenómenos como desabastecimiento, mercado negro y evasión fiscal.
Sin embargo, para una gran parte de la población, la medida llega sin que existan garantías de que aumentará la oferta o mejorará el acceso a los alimentos.
«Quitaron los topes, pero las tiendas siguen vacías», escribió un usuario.
«Lo único que nunca baja en Cuba son los precios», comentó otro.
Mientras economistas debaten los posibles efectos de la liberalización, para miles de familias la preocupación es mucho más inmediata: cómo llenar la mesa en las próximas semanas.











