La deuda de Cuba con los acreedores del Club de París volvió a crecer en 2025 y cerró el año en 4795,5 millones de dólares. El dato confirma el deterioro de las cuentas externas del país y deja sin despejar una pregunta clave: cuándo podrá La Habana retomar sus pagos.
La deuda aumenta en medio de la falta de liquidez
El informe anual del Club de París, publicado este 24 de junio, recoge un aumento de 171,5 millones de dólares frente al cierre de 2024. Entonces, el monto pendiente se ubicaba en 4624 millones de dólares.
La cifra actual no incluye los intereses de demora. Por tanto, el volumen real de la deuda podría ser mucho mayor si se suman los recargos acumulados por los incumplimientos.
Cuba mantiene pagos pendientes derivados de acuerdos anteriores. El país no cumplió con los desembolsos pactados en las reprogramaciones de 2015, 2021 y 2025, pese a las condiciones más flexibles concedidas por los acreedores.
El grupo de acreedores incluye a 14 países: Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Italia, Japón, Países Bajos, Suecia, Suiza y Reino Unido.

El acuerdo de 2015 no resolvió el problema
La Habana firmó en 2015 un acuerdo considerado histórico con el Club de París. En ese momento, los acreedores aceptaron una quita de 8500 millones de dólares sobre una deuda total de 11100 millones.
El saldo restante quedó escalonado hasta 2033. Sin embargo, el país comenzó a retrasarse en sus compromisos poco después.
En 2019, el gobierno cubano pidió una moratoria. En 2020 dejó de pagar intereses y desde entonces acumula atrasos que han superado los 500 millones de dólares, según reportes previos vinculados al organismo.
A comienzos de 2025, el Club de París volvió a ofrecer condiciones más favorables. La intención era dar margen a Cuba para reorganizar sus pagos. Aun así, el nuevo acuerdo tampoco logró destrabar los desembolsos.
Cuba culpa al bloqueo y los acreedores piden un plan
El gobierno cubano atribuye sus dificultades al bloqueo de Estados Unidos, a las sanciones y a la falta de divisas. En sus contactos con los acreedores, las autoridades han defendido que la economía atraviesa una situación límite.
La explicación, sin embargo, no despeja las dudas de los países acreedores. El problema principal sigue siendo la ausencia de un calendario de pagos creíble y sostenible.
La deuda con el Club de París forma parte de un cuadro financiero más amplio. Cuba también mantiene obligaciones con Rusia, China y otros acreedores bilaterales. A eso se suman litigios internacionales por deudas arrastradas desde la década de 1980.
El informe anual no ofrece una fecha probable para la reanudación de los pagos. Tampoco incluye una ruta concreta para reducir el monto acumulado.
El incremento de la deuda muestra que el margen financiero de Cuba sigue estrechándose. Sin nuevos ingresos en divisas y sin un programa de pagos viable, cada reprogramación aplaza el problema, pero no lo resuelve.











