El robo de cilindros de gas licuado en Camagüey encendió nuevas alarmas en medio de la escasez que golpea a la población. Un operativo policial permitió localizar varias balitas escondidas cerca de la planta provincial, tras una investigación que apunta a trabajadores de la instalación y cómplices externos.
La denuncia provocó una ola de reacciones entre vecinos, muchos de ellos indignados por una pregunta repetida: si no hay gas para la población, ¿de dónde salen los cilindros que se venden en la calle?
El operativo en Garrido-Caridad
La intervención ocurrió en el consejo popular Garrido-Caridad, en la ciudad de Camagüey. Agentes del Ministerio del Interior hallaron varios cilindros de gas licuado ocultos entre la maleza, a unos 1.000 metros de la planta provincial.
Según la información difundida por el canal Verdades a Través del Móvil, asociado al MININT, la red sustraía los cilindros durante el horario diurno. Para hacerlo, aprovechaba el movimiento normal de vehículos con balitas dentro de la instalación.
La investigación señala la participación de trabajadores de la planta junto a personas externas. El reporte no precisó cuántos implicados fueron identificados ni cuántos cilindros integraban la operación ilegal.
Cilindros escondidos fuera de la planta
Las imágenes divulgadas muestran cilindros recuperados en una zona de maleza cercana a la instalación. El punto funcionaba como escondite antes del traslado del material robado.
El hallazgo confirmó que la sustracción no respondía a un hecho aislado. La operación requería acceso a la planta, coordinación y una vía para sacar los recipientes sin levantar sospechas.
Las autoridades mantienen abierta la investigación para determinar responsabilidades. Hasta ahora no se ha informado el valor total de lo recuperado ni el destino final de los cilindros hallados.
La escasez convierte cada balita en una mercancía clave
El caso estalla en un momento de fuerte tensión con el gas licuado en Cuba. En abril de 2026, más del 50 % de los 1,7 millones de clientes no pudo comprar GLP, según los datos citados en la publicación.
Ese déficit alimenta el mercado informal. Una balita que cuesta 24 dólares puede revenderse hasta por 50 dólares o cerca de 50.000 pesos en varias provincias.
La diferencia de precio explica por qué el robo de cilindros se volvió un negocio tan atractivo. También deja en evidencia el nivel de presión que sufren las familias que dependen del gas para cocinar.
Vecinos cuestionan el origen del gas
Las reacciones en redes fueron inmediatas. Muchos comentarios apuntaron al mismo problema: la población pasa meses sin recibir gas, mientras aparecen cilindros en redes y ventas informales.
Una usuaria preguntó: “Entonces¿ Hay gas licuado o no? y Para quien? No entiendo nada”. Otro comentario resumió el malestar de forma directa: “Y pensar en estados unidos están fuera de las gasolinera y nadie se los lleva”.
También hubo críticas al descontrol dentro de la propia empresa. Varios usuarios señalaron que este tipo de negocio no puede funcionar sin acceso interno ni tolerancia de quienes conocen el movimiento de la planta.
El malestar crece por los precios en la calle
Otros comentarios mencionaron ventas de balitas entre 45.000 y 50.000 pesos. Esa cifra aparece de forma reiterada en las quejas de vecinos que no encuentran gas por la vía oficial.
Una persona escribió que “el pueblo cocinando con carbón y ellos se enriquecen”. Otra preguntó por qué la planta tiene gas si los clientes vulnerables siguen esperando.
La indignación no se limitó al robo. Para muchos usuarios, el caso confirma una cadena de corrupción alrededor de un producto básico que hoy resulta casi inaccesible para miles de familias.
Una investigación todavía sin cifras oficiales
Por ahora, la información confirmada ubica la sustracción en la planta provincial de Camagüey y el operativo en Garrido-Caridad. También identifica a trabajadores de la instalación y a personal externo como parte de la red.
Las autoridades no han informado cuántas personas quedaron detenidas. Tampoco han ofrecido detalles sobre sanciones, cargos penales o el volumen total de cilindros desviados.
Mientras avanza la indagación, el caso deja una pregunta abierta en Camagüey: si el gas apenas llega a los hogares, ¿cómo logró circular en una red de robo y reventa?















