Los altos precios del transporte en Cuba mantienen a numerosos viajeros fuera de las carreteras, incluso cuando hay camiones y guaguas disponibles en algunas terminales.
Imágenes tomadas en la terminal de Bayamo muestran vehículos con pocos pasajeros. La escena no responde a una recuperación del servicio, según testimonios divulgados este lunes.
José Daniel Ferrer García, fundador de la Unión Patriótica de Cuba y exiliado en Miami, publicó el video en Facebook. El material recoge el relato de una activista que viajaba desde Bayamo hacia Campechuela.
«Créete que mejoró el transporte. Lo que pasa es que la población no quiere moverse, no quiere viajar, no quiere ir a ningún lado, porque no tienen dinero para costearse el transporte», relató Ferrer García, citando a la mujer.
Un pasaje consume buena parte del salario mensual
El costo de los viajes permite medir el alcance del problema. Un camión informal entre Bayamo y Manzanillo cuesta alrededor de 2,000 pesos, según el testimonio difundido.
Ese importe representa más del 60% del salario mínimo mensual, fijado en 3,210 pesos desde julio de 2026. Después de pagar un solo trayecto, quedarían 1,210 pesos para el resto de los gastos del mes.
«Un camión de Bayamo a Manzanillo, 2,000 pesos. En una nación donde el salario mínimo, recientemente subido, en julio lo subieron, es de 3,210 pesos, imagínate», señaló Ferrer García.
Los altos precios del transporte en Cuba golpean con mayor fuerza a trabajadores de bajos ingresos y pensionados. También dificultan desplazamientos vinculados con trámites, visitas familiares o servicios esenciales.
Viajar desde Santiago de Cuba puede costar 6,000 pesos
El trayecto entre Santiago de Cuba y La Habana alcanza entre 5,000 y 6,000 pesos en camiones privados. La tarifa equivale a casi dos salarios mínimos si llega al extremo superior.
También se aproxima al sueldo mensual de un médico recién graduado, estimado en unos 7,000 pesos. Para un pensionado, afrontar ese gasto resulta todavía menos viable.
«Un pensionado nunca podría viajar de Santiago a La Habana. Un pensionado no puede viajar de Bayamo a Santiago», afirmó Ferrer García.
Menos salidas estatales y mayor dependencia del transporte privado
La reducción de los servicios públicos limita las alternativas para quienes necesitan viajar entre provincias. Durante 2026, varias rutas nacionales dejaron de operar diariamente.
Los ómnibus entre La Habana y las cabeceras provinciales pasaron a circular tres veces por semana, según la información disponible. Destinos como Baracoa, Manzanillo y Moa quedaron con una salida semanal.
Los trenes con destino al oriente también funcionan con intervalos prolongados. La frecuencia reportada es de un viaje cada 16 días.
Ante la menor oferta estatal, los pasajeros recurren a camiones y otros vehículos privados. Sin embargo, las tarifas informales superan la capacidad de pago de amplios sectores.
La inflación oficial interanual llegó al 25,19% en agosto de 2026. El transporte ya acumulaba una variación cercana al 24% interanual en junio.
El aumento del salario mínimo, desde 2,100 hasta 3,210 pesos, representó un alza nominal del 53%. Aun así, no compensa un pasaje de 6,000 pesos entre Santiago de Cuba y La Habana.

















