Comprar casas en Cuba sigue sujeto a restricciones estadounidenses para los emigrados residentes en Miami, aunque la legislación cubana amplíe sus derechos como propietarios.
La diferencia está entre poder adquirir una vivienda conforme a las leyes de la isla y tener autorización para realizar esa operación desde Estados Unidos. Para quienes están sujetos a la jurisdicción estadounidense, el permiso cubano no sustituye las exigencias de las sanciones federales.
A quiénes alcanza la restricción
Los cubanos naturalizados estadounidenses y quienes tienen residencia permanente en Estados Unidos están sujetos a estas limitaciones. Conservar la ciudadanía cubana o tener doble nacionalidad no constituye, por sí mismo, una excepción para adquirir un inmueble.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) explica la regla general en su pregunta oficial 799: comprar o arrendar inmuebles en Cuba requiere autorización. La prohibición no se limita, por tanto, a la compraventa de viviendas.
La aclaración oficial lleva fecha del 8 de noviembre de 2017. No se trata de una restricción creada a raíz de la reforma inmobiliaria cubana de 2026.
Las excepciones tienen un alcance concreto
OFAC contempla operaciones inmobiliarias de determinadas entidades autorizadas a establecer presencia física o comercial en Cuba. La compra o el arrendamiento deben estar vinculados a esa presencia y a las actividades permitidas.
También permite que ciertos empleados autorizados a domiciliarse en la isla compren o alquilen una vivienda para utilizarla durante esa estancia. Estas disposiciones no equivalen a una autorización general para que cualquier emigrado compre una casa familiar.
Los viajeros autorizados pueden alquilar alojamiento durante su visita. Ese permiso se limita al tiempo del viaje autorizado y no permite conservar el inmueble después de salir de Cuba.
¿Qué cambia con la legislación cubana?
La Ley 187, vigente desde el 21 de octubre de 2026, reconoce a los cubanos residentes en el extranjero el derecho a poseer hasta dos viviendas. Además, permite una propiedad de descanso o veraneo cuando el título reconozca esa condición.
La reforma también contempla la compraventa por extranjeros sin residencia permanente. Las operaciones requieren procedimientos notariales y acreditación de los pagos mediante los mecanismos bancarios establecidos.
Para comprar casas en Cuba, el interesado debe comprobar tanto su autorización frente a las sanciones estadounidenses como los requisitos de la operación cubana. Esto incluye verificar la titularidad del vendedor, la inscripción en el Registro de la Propiedad y los impuestos y adeudos correspondientes. La compraventa debe formalizarse mediante escritura pública ante un notario competente en Cuba.















