¿Cómo se decide si una falta aduanera es grave, menos grave o muy grave con el Decreto Ley 108?

La entrada en vigor del Decreto Ley 108 introdujo cambios relevantes en la manera en que la Aduana General de la República valora las infracciones administrativas.

Aunque la norma no altera los límites de importación para las personas naturales, sí redefine los criterios que se utilizan para determinar la gravedad de una falta detectada durante un trámite aduanero.

Funcionarias de la Aduana explicaron en la televisión cubana que el nuevo enfoque busca ordenar el análisis de cada caso y evitar decisiones genéricas. A partir de ahora, las infracciones se evalúan con una clasificación más precisa que influye directamente en el tipo de sanción que puede imponerse.

Tres niveles para evaluar una infracción

El Decreto Ley 108 establece que las infracciones aduaneras se clasifican en tres categorías: muy graves, graves y menos graves. Esta división, según se explicó en la entrevista, permite valorar con mayor claridad la naturaleza de la falta y su impacto en el control aduanero.

La Aduana señala que no todas las irregularidades tienen el mismo peso. Un error formal en una declaración no se analiza de la misma manera que una conducta considerada fraudulenta o una acción que afecte directamente la custodia de las mercancías.

El papel del análisis del caso concreto

Uno de los elementos clave que introduce el decreto es el énfasis en el análisis individual de cada situación. La gravedad de una infracción no se determina de forma automática, sino a partir de las circunstancias específicas en que ocurre.

Durante la entrevista se explicó que este enfoque facilita evaluar si hubo una omisión, un error reiterado o una conducta intencional. Esa valoración es la que permite definir si una infracción debe considerarse menos grave, grave o muy grave.

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Este criterio resulta especialmente relevante para las personas y entidades que realizan trámites frecuentes ante la Aduana, ya que una misma acción puede tener consecuencias distintas según el contexto en que se produzca.

Ejemplos de faltas y su tipificación

Las funcionarias mencionaron algunos ejemplos que ayudan a entender cómo se decide la gravedad de una infracción. Entre ellos se encuentran la declaración incorrecta de mercancías o la omisión de datos que aparecen reflejados en la factura presentada ante la Aduana.

También se explicó que el intento de introducir o extraer mercancías de los depósitos aduaneros se tipifica como una infracción grave. Este tipo de conducta, según la normativa, tiene un impacto directo en el control y la seguridad del proceso aduanero.

Estos ejemplos permiten ilustrar que la tipificación no depende solo del error cometido, sino de su alcance y de las consecuencias que pueda generar.

Relación entre la gravedad y la sanción

La clasificación de la infracción influye directamente en la sanción administrativa que puede imponerse. Aunque los detalles de las sanciones se recogen en normas complementarias, el Decreto Ley 108 sienta las bases para que exista coherencia entre la falta detectada y la medida aplicada.

La Aduana sostiene que este sistema evita respuestas desproporcionadas y permite justificar mejor cada decisión adoptada. De esta forma, se busca que las sanciones respondan al nivel real de gravedad de la infracción.

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Un intento de mayor transparencia en las decisiones

Desde la institución se insiste en que la nueva clasificación aporta mayor transparencia al proceso. Al definir categorías claras, la Aduana afirma que se reduce la discrecionalidad y se ofrece un marco más comprensible para ciudadanos, empresas y representantes.

Este enfoque, según lo explicado en la entrevista, forma parte de un esfuerzo por modernizar el funcionamiento interno de la Aduana y alinearlo con los principios actuales del derecho administrativo, sin modificar las reglas básicas que rigen las importaciones no comerciales.

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