El fenómeno El Niño modificará la circulación atmosférica global y provocará un invierno 2026-2027 en Cuba marcado por lluvias intensas, tornados y tormentas severas. Así lo advirtió el meteorólogo Yosmelvi Páez Cornell.
El Niño y su impacto invernal
La NOAA confirmó el 11 de junio de 2026 que El Niño está activo. Además, existe un 63% de probabilidad de que alcance una intensidad muy fuerte entre noviembre de 2026 y enero de 2027. Diez días después, el meteorólogo cubano Yosmelvi Páez Cornell publicó un análisis en el que detalla cómo ese fenómeno afectará a la isla durante la temporada invernal.
Según Páez, la paradoja climática es llamativa: mientras la temporada ciclónica será una de las más tranquilas en décadas debido a los efectos de El Niño, el invierno será todo lo contrario. El especialista explicó que el fenómeno modifica la circulación atmosférica de forma que, entre noviembre y marzo, los frentes fríos procedentes de Norteamérica llegarán al Caribe con mayor frecuencia e intensidad.
Riesgo de tornados y tormentas severas
Uno de los riesgos más destacados en el pronóstico son las líneas prefrontales, sistemas de tormentas que se desarrollan antes de la llegada de un frente frío. Por otra parte, Páez advirtió que estas pueden producir fuertes lluvias, vientos intensos e incluso tornados, especialmente en el occidente y centro de Cuba.
A estos factores se suma una corriente en chorro subtropical más activa, que favorece la formación de bajas presiones sobre el Golfo de México y el Caribe occidental. La mayor disponibilidad de humedad transportada desde ambas cuencas alimentará lluvias persistentes y tormentas de mayor duración.
El resultado previsible es un aumento general de eventos de tiempo severo: tormentas locales severas, granizadas aisladas, trombas marinas y algunos tornados.
Antecedentes históricos
El antecedente más reciente respalda esa advertencia. Durante el invierno de El Niño de 2009-2010, Cuba registró en febrero de 2010 siete frentes fríos, más del doble del promedio histórico de 3,34 para ese mes. Además, el promedio estacional de sistemas frontales en la isla es de 19,5, con un récord de 35 en la temporada 1976-1977.
Las anomalías de temperatura en la región Niño 3.4 ya superan registros de episodios fuertes anteriores, incluidos los de 2015 y 1997, según los datos de la NOAA.
Una población vulnerable
Cuba enfrenta una crisis energética, alimentaria y de servicios básicos que la hace especialmente vulnerable a nuevos fenómenos meteorológicos. Un invierno severo, con inundaciones urbanas y costeras, afectaciones a la agricultura y cortes de electricidad adicionales, agravaría las condiciones de vida de la población.
Ken Graham, director del Servicio Meteorológico Nacional de la NOAA, resumió el riesgo con una advertencia que aplica tanto a la temporada ciclónica como al invierno: basta una sola tormenta para que sea una temporada muy mala.













