Hoteleras españolas, como Meliá e Iberostar pierden hasta 100 millones de euros en Cuba, pero no abandonan la isla: esta es la razón, según experto.
Las principales cadenas hoteleras españolas han acumulado pérdidas de entre 80 y 100 millones de euros en Cuba debido a la imposibilidad de repatriar divisas, una situación que ha cambiado por completo la estrategia de empresas como Meliá e Iberostar en la isla.
Así lo asegura Ignacio Vasallo, considerado una de las mayores autoridades del turismo en España y fundador de Turespaña, en un análisis publicado por el diario económico El Economista, donde advierte que, pese al duro golpe financiero, las compañías no tienen intención de abandonar definitivamente el mercado cubano.
Hasta 100 millones de euros atrapados en Cuba
Según Vasallo, las pérdidas corresponden al dinero que las cadenas hoteleras no han podido sacar de Cuba debido a las restricciones impuestas por el Gobierno cubano para la repatriación de divisas.
El experto señala que esos fondos ya se consideran prácticamente perdidos en los balances de las empresas matrices españolas.
«La cifra atrapada en el sistema bancario cubano se da prácticamente por perdida», sostiene el especialista, quien afirma que Cuba ha dejado de ser una prioridad estratégica para estas compañías.
En consecuencia, grupos hoteleros como Meliá e Iberostar han centrado sus inversiones en destinos mucho más rentables y estables del Caribe, como Riviera Maya, Cancún y Punta Cana.
¿Por qué las cadenas españolas siguen en Cuba?
Pese a las millonarias pérdidas, Vasallo considera que las hoteleras españolas no abandonarán la isla.
El motivo, explica, es que acumulan más de tres décadas de experiencia, conocimiento operativo y relaciones institucionales que podrían convertirlas en actores clave si en el futuro Cuba experimenta una transición económica.
A su juicio, cuando se produzcan cambios profundos en el modelo económico cubano, las cadenas españolas estarán en mejor posición que posibles competidores estadounidenses para gestionar la recuperación del sector turístico.
El especialista recuerda que la presencia hotelera española comenzó en 1990 con la apertura del hotel Sol Palmeras, el primer establecimiento administrado por Meliá en Cuba.
Durante las dos primeras décadas, las inversiones ofrecieron una elevada rentabilidad.
Según el análisis, las empresas españolas invirtieron alrededor de 160 millones de euros en el desarrollo hotelero de la isla, una cifra equivalente a un tercio de toda la inversión española en Cuba durante ese período.
Los beneficios obtenidos durante esos años superaron ampliamente el capital inicialmente invertido.
El cambio con la llegada de GAESA
Posteriormente, el panorama cambió con el crecimiento del conglomerado militar GAESA y la expansión de Gaviota, empresa estatal que pasó a controlar buena parte del desarrollo turístico del país.
Las cadenas extranjeras dejaron de participar principalmente como inversionistas para convertirse en administradoras de hoteles, recibiendo una remuneración basada en tarifas de gestión y bonificaciones ligadas a los beneficios obtenidos.
Sin embargo, las sanciones internacionales, la crisis económica cubana, la caída del turismo y las dificultades para operar en la isla han reducido considerablemente la presencia de las compañías extranjeras.
En el caso de Meliá, la empresa pasó de administrar 33 hoteles a gestionar solo 19, mientras Iberostar redujo prácticamente a la mitad su cartera de establecimientos en Cuba.
Pese al complejo escenario actual, Ignacio Vasallo considera que el turismo cubano todavía tiene un enorme potencial.
El experto cree que las recientes reformas económicas impulsadas por el Gobierno cubano, entre ellas la reorganización de GAESA, la posibilidad de futuras devaluaciones del peso y la eventual apertura a bancos privados, podrían sentar las bases para una recuperación del sector.
Por ello, sostiene que las cadenas hoteleras españolas están optando por una estrategia de espera, convencidas de que, cuando llegue una nueva etapa para el turismo en Cuba, su experiencia será un activo difícil de reemplazar.















