El gobierno cubano ha aprobado un nuevo impuesto que impacta directamente a importadores de bebidas alcohólicas. La medida llega en medio de una crisis económica profunda y genera inquietud en el sector privado.
La decisión coincide con recientes señales de apertura a la inversión extranjera, lo que ha provocado reacciones encontradas dentro y fuera de la isla.
¿En qué consiste el nuevo impuesto?
La disposición, publicada en la Gaceta Oficial, establece un gravamen de 0,30 dólares por cada litro importado de bebidas alcohólicas.
El impuesto se aplica a productos como cerveza, whisky, vodka, ginebra, licores y otros derivados del alcohol. Afecta tanto a empresas estatales como a actores económicos no estatales.
Según la normativa, el cobro forma parte del sistema tributario vigente y se vincula a subpartidas arancelarias específicas.
Impacto directo en el sector privado
Los negocios privados que dependen de importaciones serán uno de los grupos más afectados. El nuevo costo puede trasladarse a los precios finales, lo que reduciría la competitividad.
La medida llega en un momento complejo para estos actores, que ya enfrentan limitaciones en acceso a divisas, transporte y suministro.
¿Por qué ahora?
El impuesto se anuncia en la misma semana en que el gobierno cubano expresó su disposición a ampliar vínculos económicos con Estados Unidos y con cubanos residentes en el exterior.
El viceprimer ministro Óscar Pérez-Oliva Fraga afirmó que La Habana busca una relación comercial más fluida, incluyendo inversiones en sectores como infraestructura.
Reacciones desde Estados Unidos
Las señales de apertura no han convencido a Washington. El secretario de Estado, Marco Rubio, consideró que las medidas del gobierno cubano no son suficientes para afrontar la crisis.
Rubio insistió en que el país necesita cambios más profundos en su liderazgo político.
Argumentos del gobierno cubano
Las autoridades defienden el impuesto como una práctica común a nivel internacional. Aseguran que su objetivo es recaudar fondos para el presupuesto estatal.
Según la versión oficial, los ingresos se destinarán a financiar programas sociales en áreas como salud, educación, cultura y asistencia social.
La medida se implementa en un contexto de fuertes presiones económicas, marcado por escasez, inflación y dificultades en el acceso a recursos básicos.







