El gobernador de Florida lanzó un aviso urgente ante el colapso en la isla. Hay planes de contingencia y una orden clara para los que piensan lanzarse al mar.
La situación en Cuba ha tocado fondo y en la otra orilla lo saben. Tras el corte de los suministros de petróleo por parte de Estados Unidos, la isla se ha hundido en una crisis económica sin precedentes que tiene a miles de familias desesperadas. Ante este panorama, el gobernador de Florida, Ron DeSantis, no ha tardado en marcar su territorio con un mensaje que ha caído como un cubo de agua fría para quienes ven el mar como la única salida.
DeSantis fue claro al referirse a la «situación en Cuba, que ha pasado por una severa crisis económica después de que EE. UU. cortara los suministros de petróleo a la nación isleña comunista», según reportó el medio Politico. Para el gobernador, el riesgo de que la falta de combustible y comida provoque una estampida humana es real, pero advirtió que no permitirá que las costas de Florida se conviertan en el destino de un nuevo éxodo.
«No es aceptable»: El bloqueo a una nueva oleada
El temor en Florida es que ocurra algo parecido a lo de 1980, cuando miles de cubanos llegaron en masa. «No queremos ver una armada masiva de personas apareciendo en las costas de los Cayos de Florida», sentenció el político. Según sus palabras, ya se están coordinando con el gobierno de Donald Trump para levantar un muro invisible en el Estrecho de la Florida.
De hecho, DeSantis «sugirió que la administración Trump trabajaría con las autoridades estatales para asegurarse de que la gente no venga a Florida». La idea es simple pero dura: Washington y Florida prefieren que el cambio ocurra dentro de la isla y no que la crisis se mude a suelo estadounidense.
Una isla bajo presión extrema
El gobernador no cree que un simple cambio de nombres en el poder solucione nada. Para él, Cuba ha sido una «prisión comunista por mucho tiempo» y el sistema actual debe desaparecer por completo. Sin embargo, reconoció que este proceso no será nada fácil ni ordenado.
Mientras el gobierno cubano confirma que hay diálogos con EE. UU., la realidad en la calle es de apagones y escasez. La administración Trump mantiene su postura de que el régimen está en las últimas, pero al mismo tiempo refuerza la vigilancia para que esa misma crisis no empuje a miles de cubanos a lanzarse al agua. Para los que están en la isla o tienen familiares allá, el mensaje es directo: la frontera marítima está más vigilada que nunca y el apoyo de Florida no será para recibir balseros, sino para presionar por un nuevo gobierno allá.













