Cuba podría terminar de vacunar a su población antes que Estados Unidos y Europa

Este artículo fue publicado hace 1 año.

Hasta el momento la mayor de las Antillas es el único país de Latinoamérica que cuenta con candidatos vacunales propios para inmunizar contra la C0VID-19.

Si bien la isla vive el peor momento en cuanto a la afectación por la pandemia, y roza los 60 mil contagios confirmados desde enero (cinco veces más que los detectados en 2020), muchos son optimistas ahora, gracias al avance de los 4 proyectos de vacuna de factura nacional.

Los ojos están puestos especialmente en Soberana 02 y Abdala, los dos candidatos más avanzados y con más prometedores resultados en los ensayos iniciales. Para el gobierno de la isla se trata de la prioridad número uno, y lo asume como un asunto de seguridad nacional.


Disponer de un fármaco efectivo contra el virus no solo le permitiría reanimar sectores claves de la economía, como el turismo, sino que además le daría la posibilidad de exportar el antígeno a otras naciones del mundo.

Tras una apertura de vuelos internacionales en noviembre pasado, cuyo principal objetivo era inyectarle dólares a la maltrecha economía nacional, se dispararon los casos positivos de la C0VID-19, al punto de que desde las altas esferas del gobierno se decidiera optar por un nuevo cierre parcial que les permitiera contener el alud de contagios.

Se necesita de una vacuna antes de organizar el complejo panorama socioeconómico actual, caracterizado por la escasez generalizada de productos de primera necesidad, y una preocupante espiral inflacionaria, resultado directo de la mayor reforma económica acometida en las últimas décadas.

Mientras que Estados Unidos y Europa fueron los primero en confirmar que iniciarían campañas de vacunación para inmunizar a sus ciudadanos, y luego otros países de latinoamerica también comenzaron a importar vacunas del primer mundo Cuba no habría podido permitírselo.

Erogar altas sumas de dinero en medio de la más alarmante crisis financiera de los últimos años, con el PIB en picada, el turismo casi en cero y sin que se alivien las sanciones impuestas por Estados Unidos, habría sido impensable. De ahí que el gobierno cubano apueste todas sus cartas por hacerse de una vacuna eficaz para enfrentar el patógeno.


¿Los últimos serán los primeros?

A meses de iniciada la vacunación en el primer mundo no han sido pocos los escollos, y hoy los ritmos de inmunización no son todo lo veloces que se esperaba.

Sin embargo, la mayor de las Antillas cuenta con suficientes potencialidades para recuperar el tiempo perdido en esta suerte de “carrera con obstáculos”. Además de disponer de una industria biotecnológica de probado prestigio internacional, su población no es tan grande como la de Europa, los Estados Unidos, o una buena parte de los países latinoamericanos que iniciaron antes sus programas de vacunación.

El otro elemento a tener en cuenta es que, si bien en muchos de esos países vacunarse podría ser visto como una “decisión individual”, en el caso cubano existen otros resortes que estimulan a la ciudadanía a inmunizarse de manera masiva, casi sin poner objeción. Ello en buena pedida está dado por la gratuidad de la salud pública, el grado de instrucción de la población, y los “mecanismos de influencia cultural y psicológica” de que dispone el gobierno.


La Habana se vacuna en mayo

Recientemente las autoridades sanitarias y científicas de la isla han dado a conocer el cronograma especial con el que pretenden inmunizar de la manera más acelerada posible al grueso fundamental de la población.

Como parte de un programa televisivo especial se dio a conocer la decisión de combinar la fase tres de ensayos clínicos de Soberana 02 y Abdala con lo que denominaron “estudios masivos de intervención”. Se trata esencialmente de suministrarle los antígenos a miles de personas vulnerables o expuestas, como son los ancianos y los trabajadores de la salud.

Por ejemplo, en La Habana, territorio más poblado del país y también el mayormente afectado por la pandemia, según el plan se vacunarían entre mayo y junio a la casi totalidad de su población de más de 2 millones de habitantes, con los prospectos vacunales Soberana 02 y Abdala.

Ileana Morales, directora de Ciencia e Innovación Tecnológica del Ministerio de Salud Pública, MINSAP, ha explicado que, si no surgen contratiempos sobre la marcha, ya en junio se comenzaría a vacunar a los 4 millones de cubanos mayores de 60 años, lo que permitiría arribar al mes de agosto con más de la mitad de la población inmunizada.

Antes de concluir el año, según las autoridades médicas de la isla se habría vacunado a la totalidad de la población y estarían en condiciones de exportar varios millones de dosis.

Si bien muchos cuestionan ese cronograma, dado el hecho de que se comenzaría a vacunar a miles de cubanos antes de haber comprobado la eficacia de los fármacos con la finalización de la Fase 3 de los estudios,

La directora nacional de Ciencia e Innovación Tecnológica del MINSAP dijo que en junio se solicitaría la certificación para el uso de emergencia de Abdala y Soberana 02 con lo cual estaríamos “en camino de una vacunación masiva de la población”.

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