Tras el debate de investidura de este martes de de enero y una reñida votación (167 a 165) que le otorgó la mayoría simple a una coalición de fuerzas de izquierda, Pedro Sánchez se convirtió en presidente del gobierno español, como muchos vaticinaron.
Ahora solo resta la investidura por parte del Rey, y la asignación de las diferentes carteras o ministerios.
Si bien esta elección genera grandes incertidumbres en un segmento bastante importante de la sociedad española, sobre todo por cómo puede incidir en el tema de la independencia catalana, también son muchos los entusiastas con la nueva formación que asume los destinos del país.
Entre los entusiastas se cuentan incluso miles de extranjeros, sobre todo latinoamericanos esperanzados con las promesas realizadas desde el plan de gobierno del PSOE y Unidas Podemos, donde prometen trabajar en favor de otorgarle la ciudadanía a los descendientes de españoles que abandonaron el país debido a la guerra civil o la dictadura franquista.
Desde ahora se abre un nuevo capítulo para la democracia española con serios asuntos que resolver, en medio de una férrea oposición a los socialistas, que deberán sortear graves dificultades sobre todo en lo relativo a las intenciones separatistas de los catalanes.
En cuanto la “ley de nietos” como popularmente se le conoce a la legislación que ampliaría los derechos de las víctimas del franquismo, y que ya tuvo un precedente con la ley 52 de 2007, algunos senadores han prometido presentar apenas tengan la posibilidad una nueva propuesta. Tal es el caso de Sara Vilá, quien ha hecho múltiples promesas públicas de llevar hasta las últimas circunstancias una nueva propuesta.
En dos oportunidades anteriores se presentó en el congreso español una nueva propuesta de Ley de Nietos y estuvo muy cerca de aprobada, pero ello fue malogrado con las elecciones anticipadas a las que convocó el ahora presidente electo Pedro Sánchez.
