La economía de Estados Unidos mantiene el crecimiento bajo la presidencia de Donald Trump, pero la inflación, el empleo y el costo de comprar una vivienda muestran una realidad menos favorable para muchos hogares.
La inflación vuelve a ganar terreno
En septiembre de 2026, los precios al consumidor subieron un 3,7% respecto al mismo mes del año anterior. La tasa supera el 3% registrado cuando Trump regresó a la Casa Blanca en enero de 2025, aunque permanece lejos del máximo del 9% alcanzado en 2022.
La energía explica buena parte del repunte reciente: según la Oficina de Estadísticas Laborales, la gasolina aumentó un 9,1% solo en septiembre. Los aranceles a las importaciones y las interrupciones del suministro de combustibles vinculadas a la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán también han presionado los precios. En septiembre, el galón de diésel llegó a 6,52 dólares.
El encarecimiento no ha sido igual para todos los productos. Desde el inicio del segundo mandato de Trump han subido los precios de la carne de res y el café, mientras que los huevos han bajado.
El crecimiento resiste con apoyo de la inversión tecnológica
El producto interior bruto de Estados Unidos crece a una tasa anualizada del 2,2%. Desde finales de 2024, la expansión acumulada ronda el 3,2%, por encima de la registrada por los demás países del G7 durante ese período.
Ese resultado superó las previsiones que el Fondo Monetario Internacional revisó a la baja tras el anuncio de nuevos aranceles en abril de 2025. Trump redujo posteriormente muchos de esos gravámenes, lo que atenuó parte del impacto previsto.
También ha contribuido la inversión en inteligencia artificial. En agosto de 2026, las empresas estadounidenses gastaron 5.000 millones de dólares en construir centros de datos, sin contar los equipos informáticos. La cifra casi duplicó el gasto mensual registrado cuando comenzó el segundo mandato.
Menos empleos nuevos, pese al bajo desempleo
Estados Unidos ha creado un promedio de 34.000 empleos mensuales desde el regreso de Trump al poder. Durante el último año de la presidencia de Joe Biden, el promedio fue de 122.000 al mes.
El empleo manufacturero se situó en 12,6 millones de personas en septiembre de 2026, ligeramente por debajo del nivel de comienzos de 2025. Aun así, el desempleo fue del 4,2% en septiembre, una tasa cercana a la que recibió Trump al asumir el cargo.
Una fuerza laboral más reducida, asociada en parte a las restricciones migratorias y las deportaciones, ayuda a explicar por qué el desempleo permanece relativamente estable pese a la menor creación de puestos.
Ingresos más altos, pero también mayores costos
La renta mediana de los hogares, ajustada por inflación, aumentó un 2,6% en 2025 y alcanzó los 87.460 dólares. Sin embargo, una estimación del Instituto de Impuestos y Política Económica calcula que los hogares del tramo medio de ingresos estarán, en promedio, unos 1.700 dólares peor en 2026 de lo que habrían estado sin determinados cambios fiscales y económicos.
El cálculo incluye recortes de impuestos, el fin de ayudas federales para seguros médicos y una inflación mayor de la prevista. Para el 20% de menores ingresos, la diferencia estimada ronda los 750 dólares; para el 1% más rico, la mejora media sería de 12.560 dólares.
El déficit federal alcanzó los 2 billones de dólares en el ejercicio fiscal terminado en septiembre, cerca del 6% del producto interior bruto. Al mismo tiempo, la tasa de las nuevas hipotecas a 30 años llegó al 7,4% anual, frente al 6,9% de enero de 2025, lo que encarece la compra de vivienda.

















