Las cooperativas agrícolas en Cuba podrían vender directamente a más compradores, según los cambios de comercialización expuestos por el ministro de la Agricultura, Ydael Pérez Brito.
El ministro presentó el planteamiento durante la Mesa Redonda del miércoles 7 de octubre. Según explicó, las nuevas normas buscan dar más autonomía a las cooperativas y acercar sus condiciones de gestión a las de otros actores económicos.
La propuesta apunta tanto a las ventas como a los vínculos entre productores. Pérez Brito sostuvo que una cooperativa debe tener más posibilidades de organizar su actividad y relacionarse con quienes compran o procesan sus productos.
Ventas a la industria, el turismo y los mercados
Entre las opciones mencionadas figura la venta directa a la industria, el turismo y los mercados. También se contemplan contratos para productos lácteos y cárnicos, así como la entrega de excedentes a otros actores que elaboran alimentos.
El ministro planteó ampliar la cantidad de compradores para evitar que uno solo concentre las compras. Esa posibilidad daría a los productores distintas vías para comercializar, en lugar de depender de un único destino para sus productos.
Otro cambio propuesto es avanzar hacia precios acordados entre compradores y vendedores, sin basar toda la comercialización en precios topados. Pérez Brito vinculó esa fórmula con la posibilidad de recuperar lo invertido y disponer de recursos para seguir produciendo.
Destinos prioritarios y peso de las cooperativas
La mayor flexibilidad comercial no eliminaría los destinos prioritarios descritos por el ministro. Entre ellos situó la alimentación de la población, la atención a niños y hospitales, y otros programas establecidos en los territorios.
El alcance del planteamiento está ligado al peso de las cooperativas agrícolas en Cuba. Según la cifra expuesta por Pérez Brito, más del 80 % de las tierras agrícolas del país son gestionadas por campesinos individuales o vinculados a cooperativas.
El ministro también mencionó la agricultura por contrato y los vínculos entre productores y otros actores económicos como vías para organizar la producción. Su planteamiento combina esas relaciones comerciales con el cumplimiento de los balances alimentarios de cada territorio.
















