La Habana registró en 2025 el saldo migratorio más negativo de Cuba: −33,6 personas por cada mil habitantes, frente a una tasa nacional de −25,6.
Ocho puntos por debajo de la tasa nacional
El saldo migratorio en La Habana fue ocho puntos más negativo que el promedio del país. La tasa mide la diferencia entre quienes llegan y quienes se marchan, en relación con la población; no equivale al número de salidas.
Matanzas ocupó el segundo lugar, con −28,8 por cada mil habitantes, seguida de Cienfuegos, con −28,0. Holguín, con −19,8, y Las Tunas, con −20,5, tuvieron las tasas menos negativas.
Ninguna provincia cerró 2025 con un balance migratorio positivo. En cifras absolutas, la capital registró un saldo de −57.433 residentes por migración, mientras el balance nacional fue de −245.264.
La pérdida de habitantes también responde a las muertes
La migración explica una parte de la reducción poblacional, pero no toda. Durante 2025 se registraron 136.214 defunciones y 68.064 nacimientos en Cuba: una diferencia de 68.150 personas.
La suma de esa diferencia y el saldo migratorio negativo dejó una pérdida de 313.414 habitantes en el año. El país cerró 2025 con 9.434.593 residentes, según las cifras demográficas citadas por la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI).
Así, los datos de migración y de nacimientos y defunciones muestran dos componentes distintos del descenso poblacional. La tasa de −33,6 sitúa a La Habana a la cabeza del balance migratorio negativo, pero no describe por sí sola el cambio total de habitantes en la provincia.
Una capital con una población envejecida
El envejecimiento añade otra dimensión a las cifras de la capital. La Habana figura como la segunda provincia más envejecida del país, con un 29,1 % de su población de 60 años o más.
En el conjunto de Cuba, ese grupo representa el 26,7 % de los habitantes. La proporción habanera supera, por tanto, la media nacional en 2,4 puntos porcentuales.














