Cuba permitirá pagar las casas “a plazos” de hasta 30 años: qué dice el anteproyecto

El anteproyecto de la Ley de la Vivienda en Cuba trae otra novedad importante además del fin de la confiscación por emigrar: la posibilidad de pagar una casa del Estado a plazos, con cuotas mensuales y reglas claras sobre tiempo y por ciento del salario.

Cómo funcionaría el “pago por cuotas” según el anteproyecto

El texto dedica un artículo completo a las viviendas que se entregan en propiedad como resultado de una asignación estatal. Ahí se aclara que “la asignación de viviendas en propiedad se realiza mediante contrato a favor de personas que pueden pagar el precio establecido de forma total o por mensualidades”.

Esas mensualidades no se dejan al aire. El propio anteproyecto detalla tres límites concretos para el pago a plazos:

  • “Hasta el veinte por ciento de los ingresos del titular o los titulares del derecho”.
  • “Hasta treinta años, en correspondencia con la capacidad de pago y la edad del beneficiario”.
  • “Con posibilidad de pagos anticipados”.

Para que lo puedas comprender: el Estado podrá darte una casa en propiedad y fijar una cuota mensual que no debe pasar del 20% de tu ingreso, durante un máximo de 30 años. Si un día tienes más dinero (por ejemplo, por ayuda familiar o remesas), podrás adelantar pagos para bajar el tiempo de la deuda.

El anteproyecto también dice que, cuando no se pueda cubrir el precio solo con esas cuotas, se abren otras opciones. El propio artículo enumera tres variantes: “la asignación se realiza en otro concepto”, “el consejo de la Administración puede subsidiar una parte del precio” y “las empresas pueden financiar, con las utilidades, el precio de las viviendas asignadas a sus trabajadores”.

Es decir, si una familia no alcanza con el 20% del salario a 30 años, las autoridades podrán:

  • Dar la vivienda bajo otra figura (por ejemplo, arrendamiento o usufructo, no propiedad inmediata).
  • Poner una parte del precio como subsidio del presupuesto estatal.
  • O dejar que la empresa del beneficiario asuma una parte del costo con sus utilidades.

El anteproyecto añade que “el banco concierta con las personas beneficiadas las formas de pago, conforme se establece en las normas bancarias vigentes”. Esto coloca a la banca como intermediaria directa en el cobro de esas mensualidades, algo que ya se ve hoy con créditos para materiales de construcción, pero ahora aplicado a la vivienda terminada.

Qué implica en la práctica y qué dicen los especialistas

Hasta ahora, muchas familias recibían casas del Estado con esquemas de pago poco claros o heredados de la etapa de “usufructuarios onerosos”. El nuevo texto intenta ordenar ese escenario: deja por escrito el porcentaje máximo del salario, el plazo y la posibilidad de subsidios y apoyo empresarial.

El anteproyecto enmarca todo esto dentro de un cambio mayor: “se diversifican las fuentes y mecanismos para el financiamiento de las viviendas” y “se incluye el financiamiento hipotecario, que se regulará por las legislaciones correspondientes”. Es decir, el pago por cuotas se combina con créditos, subsidios y la futura figura de hipoteca, todavía pendiente de una norma específica.

Un economista consultado por este medio, bajo condición de anonimato, lo explica así: “El Estado sigue siendo el punto de partida, pero ahora habla de plazos, porcentajes y banco. Eso se parece más a un crédito que a la vieja idea de ‘me dieron la casa y ya’. La pregunta es cuánto valdrán esas viviendas y si el 20% del salario alcanza en la realidad cubana actual”.

La abogada M. Pérez destaca el cambio en términos jurídicos: “El anteproyecto convierte la asignación en propiedad en un contrato claro, donde se definen precio, plazos y qué pasa si no se paga. Eso puede dar más seguridad, pero también significa que, si la persona incumple, la administración tendrá herramientas para exigir el pago o revisar el derecho sobre la vivienda”.

Asimismo, el propio texto permite que el Ministro de la Construcción, de forma excepcional, “fije mensualidades distintas a las establecidas en la presente Ley” o incluso “exonerar al beneficiario del pago total o parcial del precio de la vivienda”, cuando exista interés estatal y así se acuerde con el Gobierno central.

Para muchas familias, la idea de pagar una casa “por cuotas” puede sonar más alcanzable que reunir de golpe miles de pesos o dólares en el mercado informal. Pero, con salarios bajos y una inflación alta, incluso ese 20% durante 30 años supondrá un gran esfuerzo.

 

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