Vicente de la O Levy atribuyó el aumento de los apagones en Cuba a cuatro meses sin combustible, averías en termoeléctricas y un sistema “sin reservas”.
Los apagones de más de 20 horas volvieron a extenderse en Cuba y el Gobierno asegura que la principal causa fue pasar casi cuatro meses sin recibir barcos de combustible.
En conferencia de prensa este miércoles, el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, describió una situación “aguda y crítica” del sistema eléctrico cubano. Según explicó, el país estuvo desde diciembre hasta hace apenas semanas sin recibir combustible importado, salvo un donativo ruso de 100 000 toneladas de crudo que permitió reducir temporalmente los apagones.
Ese petróleo, procesado en la refinería de Cienfuegos, ayudó a bajar las afectaciones en abril e incluso permitió varios días sin apagones en La Habana. Pero el combustible ya se agotó y la demanda eléctrica creció con el aumento de las temperaturas.
“Hoy estamos sin ninguna reserva”, admitió el ministro. La consecuencia se siente en los hogares: provincias con cortes de más de 20 horas diarias y circuitos que apenas reciben dos o tres horas de electricidad antes de volver al apagón.
De la O Levy también confirmó que la salida de servicio de la termoeléctrica Felton agravó el déficit en el oriente del país. La unidad presentaba salideros en la caldera y piezas dañadas que, según dijo, podían provocar la pérdida total de la planta si seguía funcionando. El Ministerio espera concluir las pruebas hidráulicas para reincorporarla en los próximos días.
El funcionario insistió en que las termoeléctricas cubanas operan con tecnologías envejecidas y con dificultades para conseguir piezas y financiamiento. Mientras tanto, la generación distribuida y varias plantas en La Habana y Mariel quedaron prácticamente sin combustible.
La paradoja solar: más parques, más apagones
El ministro reconoció además que Cuba ya instaló más de 1300 MW de capacidad solar fotovoltaica, pero el deterioro del sistema obliga a limitar esa generación. Según explicó, cuando la energía solar supera el 50 % de la matriz instantánea, las fluctuaciones climáticas pueden desestabilizar la red nacional.
Por esa razón, aunque en algunos días los parques solares llegaron a aportar más de 900 MW, actualmente el promedio ronda los 580 MW. El Gobierno asegura que trabaja en grandes sistemas de baterías para almacenar energía y estabilizar el sistema.
Otro punto que abordó la conferencia fue el descontento por la desigual distribución de los apagones. De la O Levy reconoció que existen diferencias entre provincias debido a la cantidad de circuitos protegidos, hospitales, sistemas de bombeo de agua y circuitos DAF, usados para evitar colapsos generales del sistema.
En La Habana, donde se concentra buena parte de esos circuitos protegidos, los apagones también superan las 20 horas, aunque con interrupciones más fragmentadas. El ministro sostuvo que el sistema eléctrico cubano “no fue diseñado para apagones”, pero admitió que hoy toda la planificación diaria gira alrededor de cómo repartir el déficit energético.
Durante la conferencia, el Gobierno volvió a responsabilizar al embargo estadounidense y a las nuevas sanciones de Washington por las dificultades para comprar combustible y contratar transporte marítimo. También mencionó el aumento de precios internacionales y las tensiones en Medio Oriente como factores que encarecen aún más las importaciones.
Mientras tanto, para millones de cubanos el problema sigue traduciéndose en comida echada a perder, noches sin ventilador en pleno mayo y jornadas enteras reorganizadas alrededor de las pocas horas con electricidad.















