La reducción del gramaje del pan de la canasta familiar normada en Cuba ha sido uno de los temas más discutidos en los últimos días en la isla.
Esta medida, implementada por el Ministerio de la Industria Alimentaria (MINAL), busca garantizar la estabilidad en la producción y entrega de este alimento básico a la población en medio de complejas condiciones económicas, anunciaron oficialmente.
Anayra Cabrera Martínez, directora general de política industrial del MINAL, señaló en un reporte de la TV estatal que esta reducción temporal del gramaje del pan, de 80 a 60 gramos, tiene el propósito de asegurar que el pan llegue a todas las familias.
Según la funcionaria, aunque el peso ha disminuido, la calidad del producto no debería verse afectada. “Todas las materias primas que intervienen en la producción del pan, que no solamente es la harina, el aceite, el azúcar, la levadura, están garantizadas. La formulación se mantiene, por lo tanto, no hay ninguna justificación para reducir o afectar la calidad del producto terminado”, aseguró.
A pesar de estas declaraciones, la medida ha generado inquietudes entre los consumidores. Algunos expresan descontento con la calidad actual del pan. Una ciudadana comentó en el citado reporte: «A veces está súper mala y yo estoy segura de que a veces no pesa ni lo que dijeron por el televisor. Lo pusieron a 75 centavos, pero de a peso a 75, yo no le veo la calidad.»
Violaciones elaboración del pan en Cuba
Para abordar estas preocupaciones, el MINAL ha intensificado los controles sobre las panaderías del país.
Según el director general de la Oficina Nacional de Inspección Estatal, desde que se implementó la reducción del gramaje, se han realizado 520 inspecciones en todo el país. De estas, se impusieron 188 multas por violaciones de las normas establecidas. «Las medidas administrativas que se toman son graves, ya sea una democión o una separación del cargo, en función del historial del trabajador», explicó.
Uno de los casos más recientes ocurrió en una panadería del municipio Cerro, en La Habana. Allí se detectaron incumplimientos tanto en el peso como en la calidad sensorial del pan.
Además, se identificaron otros problemas, como panes crudos o con olores inusuales, lo cual se atribuye a fallos en el proceso de corte y horneado. “El maestro panadero pudo haber cortado mal o el horno no cocinó de manera uniforme”, señalaron las fuentes consultadas.
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