Miles de cubanos que residen fuera de la Isla mantienen inscrito su domicilio en la vivienda de un familiar o en la casa donde vivieron antes de emigrar. Sin embargo, el nuevo proyecto de ley sobre el Sistema de Identidad Personal y Domicilio ha abierto un debate sobre el futuro de esas inscripciones y las consecuencias que podrían tener para quienes llevan años viviendo en el extranjero.