El Gobierno de EE.UU. detalla las vías para que mipymes y familias cubanas importen petróleo y gas. Analizamos qué significa esto para el día a día en la isla.
La crisis de combustible en Cuba ha pasado de ser un problema de colas a una parálisis que golpea el plato de comida y el transporte diario. En este contexto, el Departamento del Tesoro (OFAC) y el de Comercio (BIS) de Estados Unidos han publicado precisiones sobre cómo el sector privado y las familias pueden importar gas y petróleo, ya sea de origen estadounidense o venezolano, mediante licencias específicas y excepciones que buscan esquivar el control de las empresas estatales.
La clave de este movimiento está en la excepción de la licencia «Apoyo al Pueblo Cubano» (SCP). Según los documentos oficiales, esta medida permite exportar gas licuado, gasolina y otros derivados para mejorar las condiciones de vida o apoyar la actividad económica independiente. Lo más relevante para la familia cubana es que la normativa permite que estos productos se vendan directamente a individuos para su uso personal o familiar.
El petróleo venezolano y el papel de los empresarios
Una de las noticias que más ha movido el tablero es la disposición de la OFAC para dar luz verde a la reventa de petróleo venezolano hacia Cuba bajo una «política de licencia favorable». Esta vía está diseñada para operaciones que apoyen al sector privado y fines humanitarios. Empresarios como Hugo Cancio, conocido por liderar proyectos como la revista OnCuba y la plataforma de envíos Katapulk a través de su empresa Fuego Enterprises Inc., han seguido de cerca estas regulaciones que buscan fortalecer el mercado independiente. Consideran que la importación de combustible por parte de privados es una necesidad para que los negocios no mueran y la economía respire.
Sin embargo, el camino no está libre de dudas. Mientras figuras como Cancio ven esto como una oportunidad para la recuperación, otros analistas y economistas locales se preguntan cómo se ejecutará la logística. Aunque la ley de EE.UU. permite que el recurso llegue al privado, en Cuba la infraestructura de puertos y el transporte mayorista siguen bajo control estatal. La normativa estadounidense es clara: estas licencias no cubren a ninguna entidad en la «Lista Restringida de Cuba» ni a instituciones vinculadas a los militares o servicios de inteligencia.
¿Qué cambia realmente para el cubano de a pie?
Para el cubano que busca saber si esto aliviará los apagones o la falta de transporte, la respuesta depende de la capacidad de logística independiente. La excepción SCP no tiene límites de cantidad o valor, lo que sobre el papel permitiría la entrada de volúmenes significativos de gas para cocinar o combustible para plantas eléctricas y vehículos de carga.
El Departamento de Comercio incluso ha dado instrucciones a sus oficinas para que, si una empresa intenta pedir un permiso que ya está permitido por la vía de «Apoyo al Pueblo Cubano», el trámite se agilice indicándoles que usen la excepción SCP directamente. El reto ahora queda del lado de los importadores y de cómo las autoridades en la isla permitan que este combustible «privado» circule sin ser absorbido por el sistema estatal.













