Donald Trump insiste en que Cuba atraviesa una crisis profunda y afirma que EE.UU. busca un acuerdo con La Habana, aunque no descarta otros escenarios.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a colocar a Cuba en el centro de su discurso político y repitió su idea de que la isla podría terminar bajo una “toma de control amistosa” por parte de Washington si no se logra un acuerdo con La Habana.
Durante declaraciones recientes, el mandatario insistió en que el deterioro económico y energético de la isla abre la puerta a un cambio forzado o negociado. “Podría ser una toma de control amistosa, podría no ser una toma de control amistosa. No importa, porque están en ruinas”, dijo Trump al referirse a la situación interna del país.
Según el presidente estadounidense, Cuba enfrenta un colapso económico marcado por escasez de energía, falta de recursos financieros y problemas humanitarios que —a su juicio— se han agravado en los últimos meses.
Trump también reiteró que Washington mantiene presión económica sobre la isla y aseguró que el Gobierno cubano terminará aceptando negociar con Estados Unidos. “Alcanzarán un acuerdo o lo haremos igual de fácil”, afirmó.
Trump insiste en un acuerdo mientras La Habana niega contactos
El mandatario estadounidense sostuvo además que el secretario de Estado, Marco Rubio, mantiene contactos con autoridades cubanas para explorar una salida pactada a la crisis. Esa afirmación ha sido rechazada públicamente por el Gobierno de La Habana, que niega negociaciones formales con Washington.
Trump defendió el papel de Rubio en este escenario y aseguró que el jefe de la diplomacia estadounidense “está haciendo un gran trabajo” en relación con Cuba.
En las últimas semanas, el presidente norteamericano ha repetido en varias ocasiones que el sistema político cubano está cerca del colapso. Incluso llegó a afirmar que el país “caerá pronto” y que Estados Unidos podría participar en una eventual transición política si se abre una negociación.
Crisis energética y presión de Washington marcan el contexto
Las declaraciones de Trump llegan en medio de una grave crisis energética en la isla. Tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro durante una operación militar estadounidense a inicios de 2026, el suministro de petróleo venezolano a Cuba desapareció.
Washington además adoptó medidas económicas que amenazan con imponer aranceles a países que envíen petróleo a la isla, lo que ha reducido aún más las fuentes de combustible disponibles.
La economía cubana depende en gran medida de importaciones de crudo para generar electricidad y mantener el transporte y la industria. La falta de combustible ha provocado apagones prolongados, paralización de servicios y un fuerte deterioro del día a día en el país.
Trump insiste en que el Gobierno cubano tendrá que negociar con Estados Unidos tarde o temprano. Mientras tanto, La Habana mantiene silencio sobre cualquier posible acercamiento oficial.













