La crisis de efectivo en los bancos de Cuba continúa agravándose y se ha convertido en una de las principales preocupaciones cotidianas para la población.
Escenas como las que se repiten en sucursales del Banco Popular de Ahorro en municipios como San José de las Lajas reflejan una realidad marcada por largas colas, incertidumbre y un sistema financiero que no logra responder a la demanda básica de dinero en efectivo.
Según un reporte de 14ymedio, desde primeras horas de la mañana, decenas de personas —en su mayoría jubilados— se congregan frente a las entidades bancarias con la esperanza de poder cobrar sus pensiones o realizar operaciones esenciales. Sin embargo, el proceso está lejos de ser ágil.
La combinación de escasez de efectivo, fallos eléctricos y falta de personal provoca constantes interrupciones en el servicio, lo que genera frustración y desgaste físico, especialmente entre los adultos mayores.
Uno de los principales problemas es la concentración de operaciones en pocos servicios disponibles. Durante los días de pago de pensiones, prácticamente toda la actividad bancaria se destina a este fin, dejando en pausa otros trámites como depósitos, solicitudes de crédito o transferencias. Esto no solo ralentiza el sistema, sino que obliga a muchos clientes a regresar en varias ocasiones sin garantías de éxito.
A esta situación se suma el límite en la cantidad de dinero que puede retirarse diariamente, lo que complica aún más el acceso al efectivo. Aunque muchos trabajadores reciben sus salarios en tarjetas, la falta de aceptación generalizada de pagos electrónicos en el comercio informal los obliga a depender del dinero físico para cubrir necesidades básicas como alimentos, transporte o medicamentos.
La crisis también ha impulsado prácticas alternativas que encarecen el costo de vida. En algunos casos, los ciudadanos optan por realizar pagos mediante plataformas digitales, pero con recargos que pueden alcanzar entre un 10% y un 20% sobre el precio original. Esta distorsión evidencia la desconexión entre la bancarización promovida por el Estado y la realidad económica del país.
Expertos señalan que la falta de liquidez en el sistema bancario responde a problemas estructurales más profundos, como la baja producción nacional, la inflación y la limitada disponibilidad de divisas. Sin una solución integral, la escasez de efectivo seguirá afectando la vida diaria de millones de cubanos.










