Crisis sin control: largas colas y mercado negro disparan precio de la gasolina en Cuba. Señalan hasta 26 horas de espera por 20 litros y que todo se ha convertido en «una mafia», donde manda el dinero.
La crisis de combustible en el país continúa agravándose y cada vez son más los ciudadanos que denuncian el caos, la corrupción y las dificultades extremas para acceder a gasolina en Cuba.
Un reciente testimonio difundido en redes sociales por la cubana Tania García ha puesto nuevamente el foco sobre una realidad que afecta a miles de conductores en la capital.
A través de un video publicado en Facebook, García describió lo que calificó como un verdadero “drama y mafia” para poder repostar.
Según su relato, los ciudadanos deben marcar desde el día anterior para obtener un turno en la fila, enfrentando largas esperas que pueden extenderse por más de 24 horas, todo para acceder a apenas 20 litros de combustible.
La situación se complica aún más debido a que solo unas pocas gasolineras en La Habana están operativas, lo que genera una presión extrema sobre el suministro disponible. Incluso quienes intentan pagar por adelantado o recurrir a contactos informales no tienen garantías de poder abastecerse, lo que refleja el nivel de desorganización y escasez.
La mafia para comprar gasolina en Cuba
En paralelo, el mercado negro de gasolina ha crecido de manera alarmante. Actualmente, el precio puede alcanzar hasta 10 dólares por litro, una cifra completamente desproporcionada si se compara con el salario promedio en Cuba. Este fenómeno ha dado lugar a redes ilegales que controlan turnos y distribución, alimentando la percepción de corrupción y desigualdad.
La crisis energética en la isla se ha intensificado desde finales de 2025 debido a la reducción en el suministro de petróleo desde países aliados y a nuevas presiones internacionales.
Cuba necesita más de 100,000 barriles diarios de combustible, pero apenas logra producir una fracción de esa demanda, lo que ha llevado al gobierno a advertir sobre un escenario similar a la llamada “Opción cero”, evocando el duro Período Especial de los años noventa.
Intentos como la implementación del sistema digital de turnos no han logrado solucionar el problema, ya que la demanda supera ampliamente la capacidad de respuesta. Mientras tanto, las autoridades han iniciado operativos contra la venta ilegal de combustible, aunque la escasez persiste.
Para muchos cubanos, repostar gasolina se ha convertido en una tarea agotadora que consume tiempo, dinero y energía, reflejando una crisis estructural que impacta directamente en la vida diaria y en la economía del país.













