La temporada de impuestos en Estados Unidos cierra con cifras más altas en los reembolsos. Sin embargo, detrás del aumento aparecen retrasos, fallas y señales de alerta en el sistema.
Los datos más recientes muestran un crecimiento notable en los pagos a contribuyentes, aunque el contexto económico limita su impacto real.
Un aumento que marca la temporada fiscal
El Servicio de Impuestos Internos reportó que, hasta inicios de abril, el reembolso promedio alcanzó los 3.462 dólares. La cifra representa un incremento del 11,1% frente a los 3.116 dólares del mismo periodo en 2025.
En total, se recibieron cerca de 99,8 millones de declaraciones, de un estimado de 164 millones antes del cierre del 15 de abril.
Este promedio todavía podía cambiar en los últimos días. Muchos contribuyentes con ingresos por propinas u horas extra presentaron sus declaraciones temprano, lo que influyó en el cálculo inicial.
Un estudio citado indica que el 81% de estos trabajadores cumplió con el trámite entre enero y febrero.
Factores detrás del incremento
Uno de los elementos clave fue el aumento del límite de la deducción estatal y local, conocido como SALT. Este pasó de 10.000 a 40.000 dólares para el año fiscal 2025.
Aun así, el resultado final quedó por debajo de lo anunciado meses atrás. Desde la Casa Blanca se había adelantado que el contribuyente promedio recibiría al menos 1.000 dólares adicionales.
El comportamiento de última hora también podía alterar el promedio. Algunos contribuyentes podrían reducirlo, mientras otros, con deducciones más amplias, podrían empujarlo al alza.
El dinero llega, pero no alcanza
Pese a los cheques más elevados, muchas familias siguen con presión financiera. Una encuesta realizada por CNBC y SurveyMonkey reveló que el 23% usará el dinero para pagar deudas de tarjetas de crédito.
Otro 23% planea guardarlo. El resto lo destina a gastos básicos, como combustible, electricidad o alimentos.
Esto refleja que el aumento del reembolso no se traduce en mayor capacidad de ahorro para buena parte de los hogares.
El riesgo de perder el reembolso
El dinero no permanece disponible indefinidamente. Existe un plazo para reclamarlo, conocido como fecha de expiración del reembolso.
En general, el contribuyente dispone de tres años desde la declaración original, o dos años desde el pago del impuesto. Se aplica el plazo que sea más favorable.
Si no se actúa dentro de ese periodo, el dinero se pierde. Incluso las declaraciones tardías pueden dar acceso a créditos como el Earned Income Tax Credit o el Child Tax Credit.
Fraude, retrasos y menos auditorías
La campaña de 2026 también deja preocupaciones. Las nuevas deducciones por propinas y horas extra generaron un aumento inusual en las solicitudes.
Se estima que unos 22 millones de contribuyentes reclamaron beneficios por horas extra, una cifra superior a la prevista.
Además, la reducción de cheques en papel provocó demoras. Quienes no registraron depósito directo enfrentan retrasos adicionales, que pueden extenderse varias semanas.
A esto se suma una menor actividad de control. El número de auditorías a contribuyentes con ingresos superiores a 10 millones de dólares cayó respecto a años anteriores.
El resultado es un sistema que entrega reembolsos más altos, pero con más presión operativa y menor capacidad de supervisión.












