Una nueva tienda de productos cubanos en La Habana provoca burlas y críticas en redes: “Hecho en Cuba”, sí, pero fuera del alcance del salario estatal.
La inauguración de un espacio para vender productos cubanos en La Habana terminó abriendo otro debate: quién puede realmente comprarlos.
La Empresa Mixta Coracán S.A. y Producciones Trimagen anunciaron en redes sociales la apertura de una tienda dedicada a comercializar artículos “Hecho en Cuba 100%”, ubicada en Ayestarán y Desagüe, en La Habana. Las publicaciones mostraban estantes llenos de cervezas, refrescos, golosinas y otros alimentos producidos en el país, acompañados de mensajes promocionales sobre “variedad” y “calidad”.
Pero la reacción más fuerte no estuvo en los productos, sino en los comentarios.
Decenas de usuarios cuestionaron que muchos de esos artículos, aunque fabricados en Cuba, se vendan en dólares o mediante mecanismos de pago inaccesibles para buena parte de la población. “Hecho en Cuba y en dólares”, escribió una usuaria. Otro comentario ironizaba: “Arriba padres, para nuestros hijos, aprovechemos el salario”.
Las propias imágenes compartidas por las empresas muestran precios de hasta 3.50 dólares por algunos productos. En un país donde el salario mínimo estatal ronda los 2100 pesos cubanos mensuales, esa cifra equivale a varias jornadas de trabajo para comprar apenas unas golosinas o bebidas.
La crítica también apuntó a la contradicción política que muchos cubanos perciben desde hace años: el rechazo oficial al dólar en el discurso público y, al mismo tiempo, la expansión de tiendas que operan total o parcialmente en divisas.
Entre la producción nacional y el mercado en divisas
“Qué bueno, al fin una tienda nacional que aceptará transferencias en moneda nacional”, comentó otro usuario con evidente sarcasmo. Otros cuestionaron que productos elaborados en fábricas cubanas terminen siendo más accesibles para quienes reciben remesas que para trabajadores estatales.
La publicación original de Coracán hablaba de una “alianza estratégica” con Trimagen y Corporación Alimentaria S.A. para impulsar productos nacionales. Sin embargo, la conversación digital giró rápidamente hacia el costo de la vida y el deterioro del poder adquisitivo en Cuba.
El fenómeno no es nuevo. En los últimos años, el gobierno ha ampliado la venta en dólares y otras monedas extranjeras en sectores que van desde alimentos hasta electrodomésticos. La justificación oficial ha sido captar divisas en medio de la crisis económica y la caída de ingresos del país.
Mientras tanto, para muchos cubanos el problema es más simple: ver productos hechos en su propio país colocados en vitrinas que no pueden costear.













