La Junta Escolar de Miami-Dade aprobó el cierre definitivo de 9 escuelas públicas este verano, una decisión que afectará a estudiantes, familias y comunidades de distintas zonas del condado.
La medida llega en medio de una caída sostenida de matrícula en el sistema público tradicional y del avance de operadores chárter interesados en ocupar edificios escolares con baja utilización.
El cierre fue aprobado por unanimidad durante una reunión reciente de la junta. Inicialmente se evaluaba la clausura y consolidación de 4 centros, pero otros 5 fueron incorporados a la agenda antes de la votación final.
¿Cuáles escuelas cerrarán en Miami-Dade?
La lista incluye planteles del sur, centro y norte del condado. Varias de estas escuelas han perdido más de la mitad de sus estudiantes durante la última década, según datos del distrito.
Las escuelas que cerrarán son:
• Robert Russa Moton Elementary
• Parkway Elementary
• Phillis Wheatley Elementary
• Rainbow Park Elementary
• Lenora B. Smith Elementary
• Pine Villa Elementary
• Mandarin Lakes K-8
• Miami Springs Middle
• Richmond Heights Middle
El caso de Rainbow Park Elementary muestra la magnitud del descenso. En febrero de 2016 tenía 409 estudiantes, mientras que este año registraba 151. Robert Russa Moton Elementary también cayó con fuerza, al pasar de 367 alumnos a 123 en el mismo período.
¿Por qué el distrito decidió cerrar estos centros?
El argumento central del distrito es la baja matrícula. Cuando una escuela pierde demasiados estudiantes, también reduce recursos, personal, programas y capacidad para ofrecer una experiencia educativa más completa.
El superintendente José Dotres ha defendido que el cierre o consolidación no se analiza solo por el costo. Según explicó, la matrícula baja termina creando escuelas con menos recursos, y eso afecta la calidad educativa.
El distrito también enfrenta una caída general de estudiantes en las escuelas públicas tradicionales. Durante el curso 2025-2026, Miami-Dade perdió alrededor de 13000 alumnos, un descenso que las autoridades relacionan con menos llegada de inmigrantes, menor natalidad y familias que se mudan a lugares más asequibles.
El papel de las escuelas chárter
El cierre ocurre en un momento sensible por la expansión de las llamadas “Schools of Hope”, una figura contemplada en la ley de Florida. Esa normativa exige que los distritos pongan escuelas subutilizadas o con bajo desempeño persistente a disposición de operadores chárter aprobados.
Defensores de la medida sostienen que permite ampliar opciones para las familias y mejorar la competencia educativa. Sin embargo, críticos consideran que debilita el control local y facilita que edificios públicos terminen ocupados por centros administrados de forma privada.
Según un memorando citado por el Miami Herald, casi todas las escuelas incluidas en la lista habían recibido cartas de intención de operadores chárter desde finales del año pasado. Mandarin Lakes K-8 y Richmond Heights Middle incluso recibieron interés de varios operadores.
¿Adónde irán los estudiantes?
El distrito contempla varias reasignaciones y consolidaciones. Algunas escuelas se integrarán con centros cercanos, mientras que otras enviarán a sus alumnos a planteles dentro de la misma zona.
Lenora B. Smith Elementary se consolidará con Georgia Jones-Ayers Middle School para formar un centro K-8. Richmond Heights Middle se unirá con BioTECH at Richmond Heights High School, y Pine Villa Elementary pasará a integrarse con Arthur and Polly Mays Conservatory of the Arts para crear un campus K-12.
Miami Springs Middle se consolidará con Miami Springs High, ubicado a aproximadamente una milla y media. En otros casos, los estudiantes serán reasignados a escuelas como Dr. Henry Perrine Elementary, Robert B. Ingram Elementary, Bunche Park Elementary, Norland Elementary, Irving & Beatrice Peskoe K-8 o Leisure City K-8, según la zona de residencia.
Críticas por el impacto en comunidades vulnerables
Durante la reunión, la discusión fue limitada porque el punto fue colocado en la agenda de consentimiento. Aun así, Lisette Fernandez, cofundadora del grupo Moms For Libros, criticó la decisión y vinculó los cierres con el impacto sobre comunidades de bajos ingresos.
Fernandez sostuvo que el estado ha financiado de forma insuficiente a las escuelas públicas y que las familias más vulnerables son las que terminan perdiendo sus centros. También cuestionó que operadores chárter puedan ocupar edificios públicos a bajo costo.
Su preocupación apunta a un patrón que, según críticos, se repite en varias zonas: cierran escuelas públicas, baja el control directo del distrito sobre esos espacios y luego avanzan centros chárter en edificios financiados por contribuyentes.
Una tendencia que preocupa al sistema público
El cierre de estas 9 escuelas no ocurre de forma aislada. Miami-Dade lleva años registrando una pérdida de matrícula en escuelas públicas tradicionales, mientras las chárter mantienen una inscripción sólida y más estudiantes acceden a vales financiados con fondos públicos para pagar centros privados.
El debate va más allá de los edificios. También refleja una disputa sobre el futuro de la educación pública, el uso de fondos estatales y el control de instalaciones escolares en comunidades con necesidades económicas.
Por ahora, el cierre será efectivo este verano. Las familias afectadas deberán prepararse para cambios de escuela, nuevas rutas, procesos de reasignación y ajustes en la vida diaria de sus hijos antes del próximo curso.












