La escasez de efectivo en los bancos y la negativa de numerosos negocios privados a aceptar pagos electrónicos mantienen atrapados a miles de cubanos, mientras las autoridades reconocen la magnitud del problema y admiten que las multas no han logrado frenarlo.
La crisis del efectivo en Cuba continúa complicando la vida cotidiana de la población. En Sancti Spíritus, una de las provincias donde más denuncias se acumulan, las autoridades reconocieron que la falta de dinero en las sucursales bancarias y la negativa de la mayoría de los negocios particulares a aceptar pagos por Transfermóvil, EnZona o transferencias bancarias se ha convertido en uno de los principales motivos de inconformidad ciudadana.
El problema, según un reporte del diario Escambray, deja a miles de cubanos en una situación paradójica: reciben su salario o pensión en una tarjeta bancaria, pero luego no pueden retirar efectivo ni utilizar ese dinero para realizar compras en numerosos establecimientos privados.
La controversia gira en torno a la llamada bancarización, impulsada por el Gobierno para fomentar los pagos electrónicos.
Los propietarios de negocios privados aseguran que muchas veces rechazan las transferencias porque, una vez que el dinero entra en sus cuentas, tienen dificultades para retirarlo en efectivo y utilizarlo para reabastecer sus negocios.
Un círculo vicioso entre bancos, negocios y clientes
Por su parte, los clientes denuncian que tampoco encuentran efectivo en los bancos y, además, numerosos comercios limitan o simplemente rechazan los pagos digitales, pese a que la legislación vigente obliga a aceptarlos.
Entre las excusas más frecuentes que, según las autoridades, utilizan algunos comerciantes figuran que solo aceptan transferencias por la mañana, que ya alcanzaron el límite diario de pagos electrónicos, que solo permiten pagar una parte de la compra mediante transferencia, la tarjeta donde reciben los pagos «está llena» o que no pueden operar por problemas de conexión o electricidad.
El director provincial de Inspección en Sancti Spíritus, Rafael Bernal Díaz, explicó que las sanciones para quienes incumplen la normativa pueden alcanzar los 16.000 pesos para trabajadores por cuenta propia y hasta 42.000 pesos para mipymes.
Además de la multa, los establecimientos pueden enfrentar el cierre temporal durante tres meses, un año o incluso de manera definitiva.
Sin embargo, el propio funcionario reconoció que demostrar la infracción resulta complicado.
En muchos casos, cuando los inspectores llegan tras una denuncia, el cliente afectado ya abandonó el lugar y el comerciante presenta comprobantes de otras transferencias para demostrar que sí acepta pagos electrónicos.
Más de 80 multas en lo que va de año
Según las autoridades provinciales, durante 2026 se han impuesto más de 80 multas relacionadas con el incumplimiento de la bancarización.
Pese a ello, reconocen que la cifra resulta insuficiente frente a la cantidad de denuncias que reciben diariamente.
La Dirección de Inspección recordó que solo puede actuar cuando existe una denuncia formal y pidió a los ciudadanos permanecer en el establecimiento hasta la llegada de los inspectores para facilitar la comprobación de la infracción.
Para ello habilitó los números telefónicos 52803623 y 52682301.
Clientes denuncian que viven una situación insostenible
La información generó numerosos comentarios entre los cubanos, que describen una realidad mucho más extendida de la que reflejan las cifras oficiales.
Varios ciudadanos aseguran que numerosos puntos de venta nunca aceptan pagos por transferencia y que muchos consumidores prefieren no denunciar por temor a represalias o conflictos con los comerciantes.
Otros relataron que personas mayores permanecen horas intentando retirar dinero sin éxito o que incluso han presenciado casos de ancianos que no pudieron comprar alimentos porque solo disponían del dinero depositado en sus tarjetas bancarias.
También denunciaron que algunos vendedores rechazan billetes de baja denominación y que la combinación de problemas en el sistema eléctrico, la conectividad y la falta de efectivo ha convertido las compras diarias en una verdadera odisea.















