Trump presiona a la OTAN en Ankara y España queda bajo la lupa por el gasto militar

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La OTAN llega a Ankara con una cumbre marcada por la presión de Donald Trump. Los 32 aliados deberán mostrar avances en el aumento del gasto en defensa, mientras España aparece como el socio más incómodo por rechazar el objetivo del 5% del PIB.

El encuentro también pondrá sobre la mesa el apoyo militar a Ucrania y el nuevo equilibrio dentro de la Alianza. Europa quiere demostrar que ha aumentado su compromiso, pero Washington exige resultados más visibles.

Una cumbre marcada por el examen de Trump

Los jefes de Estado y de Gobierno de la OTAN se reúnen este martes y miércoles en la capital turca. La cita llega un año después del compromiso asumido en La Haya, donde los aliados aceptaron avanzar hacia una inversión del 5% del PIB en defensa antes de 2035.

Ese objetivo se divide en un 3,5% para gasto militar directo y un 1,5% para inversiones vinculadas a seguridad, infraestructuras y capacidades estratégicas.

Donald Trump ha convertido ese punto en una prioridad política. El presidente de Estados Unidos acusa a sus socios de no asumir suficiente responsabilidad en la defensa común.

«Lo digo públicamente: estamos muy decepcionados con la OTAN, porque no ha hecho absolutamente nada. Y siempre lo he dicho», afirmó Trump, en una de sus críticas más duras a la Alianza.

España, el socio que no acepta el 5%

España llega a la cumbre como el aliado más observado. El Gobierno de Pedro Sánchez ya ha dejado claro que no alcanzará el 5% del PIB en defensa, aunque sí acepta aumentar el gasto militar.

Madrid logró que la OTAN reconociera su posición y evitara vincular su compromiso a una cifra cerrada. Esa postura lo diferencia del resto de socios, aunque otros países también admiten en privado que cumplir el objetivo será complicado.

La presión no solo recae sobre España. Algunos aliados europeos intentan presentar nuevos planes de inversión para evitar un choque directo con Trump. Alemania, Reino Unido, Polonia y los países bálticos buscan mostrar avances concretos.

Europa intenta responder con cifras

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha intentado defender los esfuerzos europeos ante Washington. En una visita a la Casa Blanca, mostró gráficos para explicar el aumento de la inversión desde el primer mandato de Trump.

Rutte sostuvo que los aliados europeos y Canadá han elevado su gasto en defensa de forma notable. También vinculó ese crecimiento a la presión ejercida por Estados Unidos durante los últimos años.

«La OTAN es y siempre será una alianza transatlántica, pero debemos reequilibrarla para mejor (…). En estrecha colaboración con Estados Unidos, los aliados europeos y Canadá están asumiendo mayor responsabilidad en materia de defensa convencional en Europa», señaló esta semana desde Berlín.

La idea de una OTAN 3.0 gana fuerza en este escenario. Estados Unidos seguirá dentro de la Alianza, pero reducirá parte de sus compromisos operativos en Europa para concentrarse en otros frentes estratégicos.

Turquía gana peso dentro de la Alianza

La elección de Ankara como sede también tiene un fuerte peso político. Turquía cuenta con el segundo ejército más grande de la OTAN y controla un punto clave de acceso al mar Negro.

Recep Tayyip Erdoğan busca reforzar su papel dentro de una Alianza tensionada. Su relación con Trump, sus contactos con Rusia y Ucrania, y su influencia en Oriente Medio colocan a Turquía en una posición central.

Durante años, varios gobiernos occidentales cuestionaron a Erdoğan por su deriva autoritaria. Ahora, su valor estratégico vuelve a pesar más que esas críticas en las conversaciones de alto nivel.

Ucrania, otro eje central de la reunión

El apoyo militar a Ucrania será el otro gran asunto de la cumbre. Está previsto que Volodímir Zelenski participe en Ankara y se reúna con los aliados.

La OTAN busca cerrar un compromiso financiero para sostener a Kiev durante este año y el próximo. La cifra en discusión ronda los 70.000 millones de euros, aunque algunas propuestas elevan el marco de apoyo hasta 140.000 millones en dos años.

Estados Unidos no aportará dinero a ese fondo. La vía principal seguirá siendo la iniciativa PURL, un mecanismo por el que Europa y Canadá compran armamento estadounidense para enviarlo a Ucrania.

Ese esquema permitirá seguir suministrando defensas aéreas, incluidos interceptores Patriot, ante los ataques rusos. Para Washington, además, supone mantener el apoyo militar indirecto sin asumir nueva financiación propia.

Industria militar y más producción

La cumbre también tratará cómo convertir los compromisos de gasto en resultados reales. Los aliados necesitan más munición, más sistemas de defensa aérea y una industria capaz de responder con rapidez.

El problema ya no es solo aprobar presupuestos. También hace falta producir a tiempo. En varios sectores, los plazos de entrega se han alargado por el aumento de los pedidos.

Por eso, Ankara acogerá debates con representantes de la industria militar. La OTAN quiere que el rearme europeo avance con una base industrial estable y menos dependencia de ritmos externos.

La reunión llega en un momento delicado para la Alianza. Trump quiere respuestas, Europa busca evitar una reprimenda pública y España intenta defender su propia fórmula de gasto sin romper la unidad.


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