Sube el precio del pan en La Habana y crecen las críticas por el golpe a las familias

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El nuevo precio del pan en La Habana provocó críticas en redes sociales tras la difusión de un aviso colocado en establecimientos estatales. La medida comenzó a aplicarse desde el 2 de julio y llega en medio de apagones, escasez y salarios que no alcanzan para cubrir lo básico.

El aumento afecta a uno de los alimentos más consumidos por las familias cubanas. También reabre el debate sobre el papel del Estado en la producción y distribución del pan.

Nuevos precios del pan en La Habana

La ingeniera y empresaria privada Yulieta Hernández Díaz compartió en Facebook una imagen del aviso atribuido a la Empresa Cubana del Pan de La Habana. En el documento se informa a los clientes sobre los nuevos precios de distintas variedades de panificación.

Según la lista divulgada, el pan de corteza suave de 200 gramos cuesta ahora 220 pesos. El de 100 gramos quedó en 110 pesos, mientras el de 90 gramos se fijó en 90 pesos.

El pan de corteza suave de 80 gramos aparece con un precio de 85 pesos. El de 60 gramos cuesta 65 pesos y el de 50 gramos se vende a 55 pesos.

Otros productos también subieron. El pan molde de 500 gramos quedó en 550 pesos. El pan de corteza dura de 400 gramos aparece en 500 pesos, y el de 200 gramos en 250 pesos.

La lista incluye además pan de corteza dura de 100 gramos a 125 pesos, el de 50 gramos a 65 pesos y la tortica de 40 gramos a 40 pesos.

Críticas por la falta de explicación

Hernández Díaz aseguró que al principio pensó que la información era falsa. “Vi esto en redes… pensé era fake, pero no”, escribió en su publicación.

La empresaria cuestionó el aumento, pero sobre todo la forma en que se aplicó. A su juicio, el Estado debió explicar la decisión antes de cambiar los precios.

“Estas medidas, sin explicación previa, después de décadas de producción estatal de pan y en medio de la policrisis actual, no se entienden. Lo mínimo era explicar la decisión. Luego, definir una transición: licitar o arrendar las panaderías con transparencia, sin discrecionalidad. No cambiar el esquema de un día para otro ni subir precios sin información clara”, afirmó.

También defendió que el Estado debería concentrarse en funciones más estratégicas. Entre ellas mencionó la importación de trigo y la producción y distribución de harina.

Según su criterio, los productores privados podrían encargarse de una parte mayor de la elaboración del pan si tuvieran acceso estable a la materia prima.

Un alimento básico cada vez más caro

El aumento golpea a hogares que ya viven bajo fuerte presión económica. En Cuba, el pan sigue siendo una opción diaria para muchas familias, sobre todo cuando faltan otros alimentos.

Hernández Díaz recordó que el país está en período de vacaciones escolares. Muchas madres tienen a los niños en casa y enfrentan apagones que dificultan cocinar o conservar comida.

“Estamos en vacaciones, con los niños en casa. Muchas madres sin opciones para alimentarlos o mantenerlos entretenidos, sin electricidad para conservar alimentos o cocinar. Un pan, en ese contexto, puede ser la comida de un niño o de un anciano”, escribió.

La situación también afecta a los adultos mayores. Muchos jubilados no logran cubrir sus necesidades básicas con la pensión y, además, enfrentan dificultades para cobrar en bancos o cajeros.

Salarios y pensiones frente a los nuevos precios

El incremento llega casi al mismo tiempo que el nuevo salario mínimo de 3210 pesos, vigente desde el 1 de julio. Sin embargo, muchos trabajadores no comenzarán a cobrar ese monto hasta agosto.

Con ese ingreso, una persona solo podría comprar alrededor de 14 panes de 200 gramos al mes si destinara todo su salario a ese producto.

El panorama resulta todavía más difícil para los jubilados. La pensión mínima quedó en 3056 pesos, una cifra muy distante del costo real de la vida.

Economistas han estimado que cubrir necesidades básicas en Cuba puede requerir unos 96000 pesos mensuales. Esa diferencia explica buena parte del malestar social ante cada nueva subida de precios.

Harina escasa y producción en caída

El encarecimiento del pan ocurre en medio de problemas sostenidos con el abastecimiento de harina. Varias provincias han reportado limitaciones para garantizar el pan normado.

En Ciego de Ávila, por ejemplo, la llegada de 32 toneladas de harina apenas alcanzó para dos días de producción destinada a más de 430000 habitantes.

Cuba necesita unas 20000 toneladas mensuales para sostener la producción del pan de la libreta. Sin embargo, los molinos de trigo han trabajado de forma limitada o han permanecido paralizados.

La crisis también se refleja en los resultados productivos. En 2025, la producción nacional de pan cayó 100900 toneladas. Ese año, 17 empresas del sector alimentario cerraron con pérdidas por 364 millones de pesos.

Reacciones en redes sociales

La publicación de Hernández Díaz generó numerosos comentarios de indignación. Varios usuarios criticaron que el gobierno suba precios sin mejorar la oferta ni explicar el origen de las decisiones.

Otros recordaron el cierre o la intervención de panaderías privadas que, según ellos, ofrecían más variedad y mejores alternativas.

El debate no se limita al precio. Muchos cubanos ven el aumento como una señal más del deterioro del poder adquisitivo y de la falta de respuestas claras ante la crisis alimentaria.


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