Las llamadas Cuentas Trump ya comenzaron a funcionar en Estados Unidos como un nuevo mecanismo de ahorro e inversión para menores. El programa incluye un aporte federal único de 1000 dólares para determinados recién nacidos.
Hasta ahora se han abierto más de 6 millones de cuentas para menores de 18 años, según cifras atribuidas al Departamento del Tesoro. De ellas, alrededor de 1,4 millones recibirán el aporte inicial del Gobierno federal.
¿Quiénes pueden tener una Cuenta Trump?
Estas cuentas están dirigidas a menores que sean ciudadanos de Estados Unidos y tengan un número válido del Seguro Social. Cada beneficiario solo podrá disponer de una cuenta.
El programa permite abrirlas para menores de 18 años. Sin embargo, el pago federal de 1000 dólares tiene requisitos más estrictos.
Para recibir ese dinero, el niño debe haber nacido entre el 1 de enero de 2025 y el 31 de diciembre de 2028. La persona que solicite el aporte debe poder reclamarlo como dependiente para el crédito tributario por hijos.
Cuando el menor no califique para el pago federal, la cuenta todavía podrá abrirse. Podrán hacerlo sus padres, un tutor legal, un hermano adulto o uno de sus abuelos.
¿Cómo se abre la cuenta?
El trámite requiere completar el Formulario 4547. Ese documento también sirve para solicitar el aporte federal de 1000 dólares cuando el menor reúne las condiciones.
La cuenta pertenece al niño, aunque un adulto autorizado actuará como custodio hasta que cumpla 18 años. Durante ese período, el dinero permanecerá invertido y crecerá con impuestos diferidos.
Las cuentas estarán alojadas inicialmente en Robinhood. Los padres podrán consultar el desempeño de las inversiones mediante una aplicación vinculada con esa plataforma y el Bank of New York.
¿Quién puede aportar dinero y cuáles son los límites?
Los padres, abuelos, familiares y amigos podrán hacer contribuciones. Esos aportes no podrán descontarse de los impuestos, porque proceden de dinero ya gravado.
Los empleadores también podrán aportar a la cuenta de los hijos de sus trabajadores. Ese beneficio tendrá un límite de 2500 dólares anuales por empleado.
La suma de las contribuciones de familiares, amigos y empleadores no podrá superar 5000 dólares al año por cuenta. El límite comenzará a ajustarse por el costo de vida desde 2027.
Los gobiernos estatales, fundaciones y organizaciones sin fines de lucro también podrán contribuir. Esos pagos no se incluirán dentro del límite anual de 5000 dólares.
¿Dónde se invertirá el dinero?
La ley exige colocar los fondos en productos de inversión diversificados y de bajo costo. Podrán utilizarse fondos indexados de acciones estadounidenses o fondos cotizados en bolsa.
La inversión inicial predeterminada será el State Street SPDR Portfolio S&P 500 ETF, conocido como SPYM. Este fondo replica el comportamiento del índice S&P 500.
Su comisión anual es del 0,02 %. Esto equivale a 20 centavos por cada 1000 dólares invertidos durante un año.
El Tesoro prevé permitir después otros fondos de compañías como Vanguard, iShares y State Street. Los padres podrán escoger entre esas alternativas cuando el sistema habilite esa opción.
¿Cuándo podrá retirarse el dinero?
En general, los fondos no podrán retirarse antes del año en que el beneficiario cumpla 18 años. A partir de esa edad, la cuenta funcionará de forma similar a una cuenta individual de jubilación tradicional.
Los retiros anticipados podrían pagar impuesto sobre la renta y una penalización adicional del 10 %. No obstante, existen excepciones para determinados gastos autorizados.
Entre ellos figuran la educación superior, la compra de una primera vivienda y ciertos gastos médicos. También se contemplan pagos por nacimiento, adopción y emergencias.
La compra de la primera vivienda tendrá un límite de 10000 dólares. Los gastos por nacimiento o adopción podrán alcanzar 5000 dólares por hijo.
¿Todas las familias obtendrán el mismo beneficio?
El resultado dependerá de cuánto dinero reciba la cuenta y del rendimiento de las inversiones. Una familia que aporte cada año podrá acumular mucho más que otra sin capacidad para ahorrar.
Este punto ha generado críticas, porque los hogares con mayores ingresos tendrían más posibilidades de aprovechar el programa. Muchas familias apenas podrán conservar el aporte inicial o depender de donaciones externas.
También quedan dudas sobre el posible impacto del dinero acumulado en determinadas ayudas federales. Las autoridades deberán aclarar si estos fondos afectarán becas, pagos de asistencia u otros beneficios sujetos a ingresos y patrimonio.














