La falta de agua en Palma Soriano afecta desde hace más de seis meses a vecinos de la calle Los Cocos, que denuncian un suministro irregular por las redes.
Una pipa tras las reclamaciones vecinales
Los residentes han tenido que buscar otras formas de abastecer sus viviendas. En imágenes difundidas el 24 de septiembre por el comunicador Yosmany Mayeta Labrada, adultos mayores y niños aparecen junto a un camión cisterna mientras llenan cubos y otros recipientes.
Según Mayeta, la pipa llegó después de que los vecinos reclamaran al gobierno local. El comunicador afirmó que, hasta ese momento, habría sido la única enviada a la comunidad.
Recibir agua por esa vía exige reunir recipientes y trasladarlos hasta las casas. Para los vecinos de Los Cocos, la llegada del camión no sustituye el servicio que esperan recuperar por las redes.
Una reparación que los vecinos siguen esperando
Una residente aseguró que funcionarios locales y representantes de Acueducto acudieron a la zona después de reiteradas quejas. Según su testimonio, les dijeron que podría existir una desconexión en la calle y que abrirían el área con una retroexcavadora para trabajar en ella.
La vecina afirmó que esa intervención todavía no se había realizado. Su relato apunta a una posible causa del problema, pero no constituye una confirmación técnica de la avería.
En los comentarios sobre la denuncia, residentes de otros lugares describieron dificultades de abastecimiento. Mencionaron los Mutilao, los edificios de La Cuba, zonas de San Luis y el Centro Urbano Abel Santamaría, en la ciudad de Santiago de Cuba. Se trata también de testimonios vecinales.
Antecedentes del abastecimiento en el municipio
La falta de agua en Palma Soriano tenía antecedentes antes de la denuncia de Los Cocos. En mayo de 2025, la Empresa de Acueducto y Alcantarillado Aguas Turquino reconoció afectaciones en el municipio: recibía unos 150 litros por segundo, frente a los 300 que debía recibir. Algunas zonas tenían entonces ciclos de distribución superiores a 30 días.
La directora general de la entidad en aquel momento, Maricela Fernández Hernández, relacionó parte de las dificultades con roturas repetidas en equipos de bombeo y problemas en fuentes como La Teresita y la presa Hatillo.
Las dificultades también se han manifestado en otros puntos de la provincia. En septiembre de 2026, residentes de los edificios de 18 plantas de Garzón denunciaron que debían subir agua desde la calle porque los apagones impedían utilizar las turbinas de bombeo.
A finales de mayo de 2026, datos del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos indicaban que unos 2,7 millones de cubanos carecían diariamente de acceso regular al agua potable y cerca de 10 millones sufrían algún tipo de suministro intermitente.
















