El asilo de venezolanos en Nueva York enfrenta un nuevo examen de las condiciones en su país, mientras muchos solicitantes temen acudir a sus citas migratorias.
Una decisión exige examinar cada riesgo
El 4 de septiembre de 2026, la Junta de Apelaciones de Inmigración resolvió que la salida de Nicolás Maduro del poder constituye un cambio relevante para evaluar solicitudes de asilo. En el caso que examinó, anuló una concesión de asilo y devolvió el expediente a un juez para que analizara mejor el riesgo particular de la solicitante.
La decisión no declara que Venezuela sea segura para todos ni dispone el rechazo automático de las peticiones. La propia Junta señaló que un cambio de liderazgo no elimina necesariamente el temor fundado de persecución. También indicó que puede importar si funcionarios, fuerzas de seguridad u otros actores temidos conservan poder e interés en perseguir a una persona.
El tribunal pidió revisar además si aquella solicitante presentó su petición dentro del plazo legal o si reúne los requisitos para una excepción. Se trata de una cuestión distinta del análisis sobre las condiciones en Venezuela.
Trabajar no equivale a obtener asilo
Para el asilo de venezolanos en Nueva York, la distinción entre tener documentos para trabajar y recibir protección migratoria es decisiva. Presentar una solicitud, obtener un número de Seguro Social o contar con un permiso de trabajo no significa que el asilo haya sido aprobado.
Niurka Meléndez, cofundadora de Venezuelan and Immigrants Aid, sostiene que parte de los recién llegados interpretó la ayuda municipal como una garantía de regularización. Muchos venezolanos que arribaron desde 2022 utilizaron albergues y servicios de la ciudad mientras intentaban organizar sus trámites.
Meléndez advierte que la pobreza, la falta de medicinas o la inseguridad general pueden explicar la decisión de emigrar, pero no bastan por sí solas para obtener asilo. La solicitud debe demostrar persecución o un temor fundado de sufrirla por un motivo protegido por la ley, como la opinión política.
Citas migratorias y decisiones pendientes
La preocupación en Nueva York se concentra también en las entrevistas y audiencias migratorias, incluidas las que se celebran en 26 Federal Plaza. Los operativos de inmigración en Doral, Florida, han aumentado el temor entre venezolanos que viven en la ciudad.
José Vera, un solicitante venezolano, cuenta que esperó diez años para su entrevista de asilo. Asegura que presentó pruebas y recibió ayuda profesional, pero todavía aguarda una respuesta.
Otra migrante, identificada con el seudónimo de Beatriz, llegó con su hija a un albergue en 2022. Ahora contempla regresar a Venezuela antes de su primera audiencia porque duda que sus motivos económicos cumplan los requisitos del asilo. Dice que el costo de la vivienda, los alimentos y el transporte le impide ahorrar para los pasajes.
















