Hígado graso y cáncer de colon: las señales que no conviene ignorar

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El hígado graso y el cáncer de colon requieren atención por motivos distintos: uno puede avanzar con daño hepático y el otro puede dar señales que se confunden con hemorroides.

El gastroenterólogo y hepatólogo Joel Kertznus Schwarz advierte que algunas personas atribuyen durante mucho tiempo el sangrado rectal a las hemorroides sin buscar una evaluación médica. Esa demora puede dificultar el diagnóstico de un cáncer colorrectal. El sangrado no significa necesariamente que exista un tumor, pero sí exige investigar su causa.

El sangrado rectal necesita una evaluación

La pérdida de peso sin explicación, los cambios persistentes en las evacuaciones y el dolor abdominal que no cede también justifican una consulta. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, una persona puede tener pólipos o cáncer colorrectal sin presentar síntomas.

Para adultos sin síntomas y con riesgo promedio, las pruebas preventivas comienzan a los 45 años en Estados Unidos. Los antecedentes familiares de cáncer colorrectal o pólipos, ciertas enfermedades inflamatorias intestinales y los síndromes hereditarios pueden requerir otro calendario.

La colonoscopia permite encontrar y retirar pólipos que podrían convertirse en cáncer. También existen pruebas de heces para la detección preventiva; si el resultado es positivo, hace falta una colonoscopia para completar el estudio. La evaluación de una persona con síntomas es distinta de una prueba preventiva de rutina.

¿Cuándo puede agravarse el hígado graso?

En el hígado graso, la acumulación de grasa puede acompañarse de inflamación y fibrosis, una forma de cicatrización del tejido. Kertznus explica que, si la enfermedad progresa hasta la cirrosis, puede afectar el funcionamiento del órgano. No todas las personas con grasa en el hígado llegan a esa etapa.

El especialista relaciona este problema con alteraciones metabólicas como la obesidad, la diabetes y el colesterol elevado. Por eso, la valoración médica debe distinguir la simple acumulación de grasa de una enfermedad con inflamación o fibrosis. Los tratamientos mencionados para esta última situación están dirigidos a pacientes que cumplen criterios clínicos específicos, no a cualquier persona con hígado graso.

Otras señales digestivas que requieren atención

Kertznus aconseja acudir a urgencias ante vómitos con sangre. También señala el dolor abdominal intenso acompañado de fiebre o coloración amarilla en ojos y piel, así como los vómitos persistentes que causan deshidratación. La dificultad para tragar y la pérdida involuntaria de peso merecen una evaluación médica.

Los síntomas habituales tampoco deben atribuirse automáticamente al colon irritable. Un estreñimiento que representa un cambio y dura semanas, o una diarrea que persiste dos o tres semanas, requieren consulta, especialmente si aparece sangre.

Para mejorar la alimentación sin abandonar los platos tradicionales, el médico propone cuidar las porciones y la preparación. Sugiere aumentar gradualmente las verduras, frutas enteras y legumbres, y limitar los refrescos y jugos azucarados.


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