Altos precios en Cuba. Prensa oficial cuestiona la inflación indetenible

Los altos precios son un dolor de cabeza constante en el día a día del cubano. La inflación que afecta al mundo es más aguda en un país en crisis hace años, y que luego de la pandemia ha visto un empeoramiento de su economía.Al asunto dedicó un artículo la prensa oficial de Las Tunas, titulado La injusticia de los precios.

La periodista Graciela Guerrero Garay, autora del texto, se refiere a elevados costos de limones y aguacates, así como frutas y viandas. Según un agrónomo consultado por ella, influyen en los precios la ausencia de mano de obra en el campo. También debe tenerse en cuenta la sequía y los altos costos de fertilizantes, insumos y semillas, así como la falta de combustible.  

Pero el gobierno también carga con parte de la culpa, porque “mientras el Estado tenga redimensionado el valor de las escasas mercancías en sus establecimientos, sean alimentos o artículos industriales, nunca los privados bajarán los importes”. 

A ello se suma la ineficiencia de los equipos de inspección, añade la periodista. De ahí que la carne de cerdo se venda con gordo y hueso a $270.00 pesos la libra. Mientras, un paquete de galletas alcanza $150.00 pesos. 

“Si observas su tamaño, si piensas en la merienda de los niños… tal pirueta del mercado duele al obrero. ¿Merecen o no los precios un análisis aterrizado, cuando se sabe que los ingresos del pueblo no rinden y mil pesos se esfuman en un dos por tres?”, se cuestiona. 

Una inflación sin atisbos de mejoría

El artículo de Periódico 26 critica que no haya nadie que pueda poner las cosas en su lugar. En alusión a las políticas del gobierno, Guerrero Garay pregunta hasta cuándo la demanda dejará de imponerse y se colegiarán números justos y en humano equilibrio con el salario. 

“Lo cierto es que el costo del plato en la mesa es un angustiante dilema para las familias, sobre todo, en aquellas en las que hay niños, jóvenes y ancianos. Ellos no avizoran alguna señal que traiga alivio” lamenta la periodista. 

El artículo finalmente hace un recuento de la angustia cotidiana del pueblo. A los altos precios se suman los apagones continuos, las asistemáticas entregas de módulos alimenticios y de aseo, y los atrasos en los productos de la canasta básica. 

Por eso concluye afirmando que “la carestía de la vida es hoy insostenible”.

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