Un residente de Caibarién denunció a Directorio Cubano una situación extrema en ese municipio de Villa Clara, donde varias familias aseguran estar viviendo con apagones prolongados, fallas en las comunicaciones y escasa posibilidad de pedir ayuda ante una emergencia.
La denuncia fue enviada este domingo 31 de mayo por un vecino que pidió mantener su identidad en reserva. En su mensaje describe un escenario que afecta especialmente a hogares con niños pequeños, adultos mayores y personas con discapacidad.
Una denuncia ciudadana desde Caibarién
Según el testimonio recibido por nuestra redacción, Caibarién estaría recibiendo oficialmente solo 2 horas de electricidad al día. El resto de la jornada transcurriría bajo apagón, con cortes que se extienden durante unas 22 horas.
El denunciante asegura que la realidad sería incluso más dura. Afirma que, en la práctica, el suministro efectivo no supera entre 40 y 60 minutos diarios.
También señala que ese breve tiempo de servicio llega con interrupciones, fluctuaciones y bajo voltaje. Esto impediría usar con normalidad equipos básicos del hogar.
“Lo que debería ser una excepción se ha normalizado como una condena cotidiana”, escribió el vecino en su mensaje.
El residente recuerda que Caibarién fue conocida durante años como la “Villa Blanca”. Sin embargo, asegura que muchos habitantes ya la llaman de forma amarga la “Villa Oscura”, por la duración de los apagones.
Familias sin refrigeración, sin descanso y sin comunicación
La situación descrita golpea de manera directa la vida diaria de las familias. Sin corriente durante casi todo el día, conservar alimentos se vuelve una tarea muy difícil.
El denunciante explica que en su vivienda convive una familia numerosa. Entre ellos hay niños pequeños y personas mayores con discapacidad.
En esas condiciones, cada apagón afecta la alimentación, el descanso, la higiene y el cuidado de quienes requieren mayor atención.
El testimonio también apunta a un problema adicional: la caída de las comunicaciones durante los cortes eléctricos. Según el vecino, durante los apagones quedan suspendidos los servicios de telefonía móvil y fija.
Esto incluye llamadas, mensajes de texto y acceso a Internet. La denuncia afirma que esa falta de comunicación deja a la población sin vías para contactar a la policía, los bomberos o los servicios de ambulancia.
El residente sostiene que el aislamiento es más grave porque ocurre mientras aumenta la sensación de inseguridad en el municipio.
“Nos han arrebatado la luz, nos han arrebatado la voz y ahora nos niegan hasta la posibilidad de pedir auxilio”, escribió.
Quejas por desigualdad ante la crisis eléctrica
Otro punto de la denuncia apunta hacia la sede del gobierno municipal. El vecino asegura que ese edificio dispone de un sistema de paneles solares que permite mantener mejores condiciones de trabajo para los funcionarios.
El denunciante considera indignante que las familias pasen casi todo el día sin electricidad mientras espacios oficiales tendrían alternativas para sostener sus operaciones.
“Mientras ellos resuelven sus necesidades, el pueblo sufre sin posibilidad de refrigerar los escasos alimentos que logra adquirir”, afirmó.
El apagón también deja sin auxilio a los vecinos
La denuncia recibida no se limita al malestar por la falta de electricidad. El punto más sensible es el aislamiento.
Cuando no hay corriente y tampoco funcionan los teléfonos, cualquier accidente doméstico, urgencia médica o situación de violencia puede quedar sin respuesta inmediata.
Para familias con niños, ancianos o personas con discapacidad, esa desconexión aumenta el riesgo. También eleva la angustia de quienes viven solos o dependen de llamadas para recibir asistencia.
El residente pidió que la situación se haga pública porque considera que el silencio agrava el abandono. “Cada minuto que pasa sin que el mundo lo sepa es un minuto más de sufrimiento para familias enteras”, escribió en su mensaje.
Directorio Cubano recibe con frecuencia reportes de lectores sobre apagones, problemas de conectividad y deterioro de servicios básicos en distintas provincias. En este caso, el testimonio sitúa el foco en Caibarién, un municipio donde vecinos aseguran sentirse atrapados entre la oscuridad, el calor, la falta de alimentos refrigerados y la imposibilidad de comunicarse durante largas horas.













