Vladímir Putin admitió este jueves que hubo contactos con Estados Unidos sobre Cuba, en un momento de fuerte tensión regional.
La declaración llega mientras Washington endurece su política hacia La Habana y varias empresas extranjeras reducen o terminan operaciones en la isla.
Putin habla de una posible operación en Cuba
El presidente ruso reconoció en San Petersburgo que el tema fue tratado con la parte estadounidense. Lo hizo durante un encuentro con representantes de agencias internacionales de noticias.
“¿Hubo contactos con la Administración estadounidense sobre Cuba? Sí, los hubo”, afirmó Putin, según la agencia EFE.
La referencia más sensible fue la comparación con una operación similar a la ejecutada en Venezuela en diciembre pasado. Esa mención coloca a Cuba dentro de un escenario de mayor presión política, diplomática y militar.
Putin no ofreció detalles sobre el contenido de esas conversaciones. Tampoco precisó si Rusia recibió garantías o advertencias de Washington.
Sin embargo, sus palabras tienen peso por el momento en que se producen. Cuba enfrenta una cadena de medidas externas que afectan sectores clave de su economía.
Más presión de Estados Unidos sobre La Habana
En las últimas semanas, Estados Unidos ha elevado el alcance de sus sanciones contra Cuba. Una de las medidas más importantes fue la Orden Ejecutiva 14404, firmada el 1 de mayo de 2026.
Esa disposición amplía el riesgo de sanciones para personas, empresas extranjeras e instituciones financieras que mantengan operaciones relevantes con entidades cubanas bloqueadas.
El Departamento del Tesoro, a través de OFAC, explicó que la orden permite sancionar también a actores no cubanos. Esto aumenta el temor de bancos, empresas turísticas y socios comerciales con presencia en la isla.
La presión no se limita al plano financiero. También alcanza sectores como energía, defensa, transporte, turismo y servicios vinculados al aparato estatal cubano.
Visa y Mastercard dejarán de operar en Cuba
Uno de los golpes más recientes llegó por la vía bancaria. El Banco Central de Cuba informó que Visa y Mastercard dejarán de funcionar en la isla a partir del 6 de junio.
La decisión se produce después de que un banco extranjero, procesador de esas operaciones, comunicara la interrupción de su relación con Fincimex S.A.
Fincimex está vinculada al entramado financiero cubano y ha quedado en el centro de las nuevas restricciones. La salida de ese procesador deja al país con menos canales para operar tarjetas internacionales.
El impacto puede sentirse en el turismo, en los pagos de visitantes extranjeros y en operaciones de comercios que dependían de esas redes.
Para Cuba, el problema no es solo tecnológico. Es otra señal de aislamiento financiero en un momento de baja entrada de divisas.
Hoteleras se retiran y el turismo pierde fuerza
La presión también golpea al sector hotelero. Cadenas extranjeras han comenzado a retirarse de hoteles asociados a entidades cubanas bajo riesgo de sanciones.
Iberostar dejó de operar 12 hoteles en Cuba desde el 1 de junio de 2026. Meliá también ha reducido su presencia en establecimientos vinculados a grupos estatales cubanos.
A ese escenario se suma la salida de Blue Diamond y el repliegue de otras marcas, como Aston, que administraban instalaciones turísticas en la isla.
El turismo cubano ya venía afectado por apagones, falta de combustible, caída de vuelos y deterioro de servicios. Las sanciones aceleran una retirada que muchas empresas ya evaluaban por razones económicas.
Cerco petrolero y falta de margen económico
La situación energética también forma parte del cuadro. Cuba arrastra una crisis de combustible que afecta la generación eléctrica, el transporte y la distribución de alimentos.
El llamado cerco petrolero ha reducido aún más el margen de maniobra del gobierno cubano. Sin petróleo suficiente, el país enfrenta apagones prolongados y menor capacidad productiva.
La combinación de sanciones financieras, retirada hotelera, problemas energéticos y pérdida de conectividad bancaria deja a La Habana en una posición más frágil.
Por eso las palabras de Putin no aparecen aisladas. Llegan cuando Cuba vuelve a estar en el centro de una estrategia de presión regional impulsada desde Washington.
El gobierno cubano, mientras tanto, denuncia una política de asfixia económica. Estados Unidos sostiene que sus medidas buscan limitar los recursos de las estructuras vinculadas al poder político y militar de la isla.
La declaración de Putin añade otro elemento a esa tensión. No confirma una operación inminente, pero sí revela que Cuba ya fue tratada en conversaciones de alto nivel entre Moscú y Washington.












