Autoridades del Ministerio del Interior (Minint) en la ciudad central cubana de Sancti Spíritus, detuvieron, en un reciente operativo, a varios ciudadanos que habían robado toneladas de harina, arroz, frijoles y sal, mediante una técnica que a la oficialidad le pareció “sui géneris”, el empleo de un calador.
Un reporte del diario local espirituano Escambray, señaló que los hombres detenidos eran los estibadores que debían velar en la parte trasera del camión que transportaba estos productos para las bodegas y panaderías estatales. Pero con un fragmento de tubo plástico de alrededor de 15 centímetros de largo, cortado de forma chanfleada en un extremo, rompían parte del saco y sacaban “libras y libras de un producto”.
Posteriormente, restauraban el hueco abierto en el saco, por donde sacaban el producto y así lo repitieron varias veces. Luego lo revendían en el mercado negro, no obstante, en panaderías del municipio espirituano de Cabaiguán, se comprobó un faltante de 34.76 kilogramos de harina de trigo, que equivalía a 500 unidades de pan que se dejaron de hacer para el consumo del pueblo.
¿Cómo hacían y quiénes efectuaban los robos?
Fuerzas del Minint señalaron que estos no son los únicos casos y que tienen videos de estibadores en conjunto con almaceneros, quedándose indebidamente con productos estatales, utilizando esta técnica.
“Han sido los propios almaceneros quienes se han puesto de común acuerdo con los estibadores que trabajan dentro de esos establecimientos para cometer el delito (…) en los videos que tenemos como pruebas puede verse cómo una persona cala los sacos de arroz, frijoles y harina de trigo delante del resto de los trabajadores y nadie actúa para impedirlo”, detalló un oficial.
Este también precisó que “el saco ya calado es el que montan en el camión para su traslado a la bodega y dejan en el almacén el que no ha sido adulterado, de forma tal que, si llega una inspección, no detecte anomalía alguna. La idea es que el faltante nunca esté en el almacén; sino que se lo pasen a la bodega”.
Los ladrones se aprovechan de que en tiempo de crisis de transporte y combustible, ningún bodeguero va a ir a reclamar nada al Almacén central, por recibir un saco de bajo peso, como está orientado. Las edades de los detenidos, están entre los 20 y 50 años, y en la mayoría de los casos son “almaceneros, estibadores, especialistas y custodios”.
Precisan que es “una cadena delictiva” organizada desde los almacenes, pasando por la transportación, distribución y comercialización del producto en el mercado negro, pagando el pueblo, que sufre “la mala calidad del pan que casi nunca posee el peso establecido”.













