Cubanos lanzan alerta en La Habana: roban gasolina perforando tanques de autos. “Están robando oro”, dice uno en redes.
El robo de gasolina en Cuba vuelve a encender las alarmas, esta vez tras la denuncia de un ciudadano en La Habana que evidenció una modalidad cada vez más agresiva.
Según el testimonio difundido en redes sociales, delincuentes perforaron el tanque de su automóvil con un objeto punzante para sustraer el combustible, dejando además pérdidas adicionales por el derrame.
El afectado explicó que los ladrones intentaron inicialmente manipular la manguera del depósito, pero al no lograrlo optaron por abrir un agujero directamente en el tanque. El resultado fue un vehículo prácticamente vacío y parte del combustible desperdiciado en el suelo, en un contexto donde cada litro tiene un valor creciente.
Este tipo de hechos no es aislado. La crisis energética que atraviesa Cuba ha provocado un aumento de actividades ilegales vinculadas al combustible, desde el robo directo hasta la reventa en el mercado negro. En los últimos meses, se han reportado escenas de venta informal en plena vía pública y prácticas irregulares para acceder a gasolina, reflejo de la escasez extrema.
La situación responde a un problema estructural. Cuba enfrenta una de las peores crisis de combustible de su historia reciente, con largas colas, racionamiento y ventas limitadas en divisas. A esto se suma la reducción del suministro externo y las dificultades para importar petróleo, lo que ha agravado la falta de gasolina en todo el país.
En este escenario, el combustible se ha convertido en un bien altamente codiciado. El propio denunciante resumió la situación con claridad: “están robando oro”, en referencia al valor que ha adquirido la gasolina en la vida cotidiana de los cubanos.
Las autoridades han advertido en ocasiones anteriores que el robo de combustible puede conllevar sanciones severas, incluso de hasta 30 años de prisión al ser considerado un delito grave contra la economía nacional. Sin embargo, la persistencia de estos hechos refleja la presión social y económica que viven muchos ciudadanos.
Ante este panorama, expertos y ciudadanos coinciden en la necesidad de extremar precauciones, especialmente al estacionar vehículos en la vía pública. La combinación de escasez, altos precios y mercado informal ha creado un entorno propicio para este tipo de delitos, que continúan en aumento en distintas zonas del país.













