Cuba flexibilizó los salarios en unidades presupuestadas. Más dinero y autonomía: así impactará el Decreto 127 de la Gaceta Oficial en los trabajadores cubanos.
La publicación del Decreto 127 en la Gaceta Oficial de la República de Cuba marca un punto de inflexión en la gestión del sector presupuestado, especialmente en materia salarial. La nueva normativa, acompañada de disposiciones complementarias de varios ministerios, introduce cambios significativos que buscan mejorar los ingresos de los trabajadores y aumentar la eficiencia del sistema estatal.
Uno de los elementos más relevantes del decreto es la flexibilización de las políticas salariales. A partir de ahora, las unidades presupuestadas con tratamiento especial que logren autofinanciarse completamente podrán diseñar su propio sistema de pago, sin depender de la escala salarial centralizada que ha regido históricamente en este sector. Esto abre la puerta a salarios más competitivos y vinculados al desempeño y los resultados económicos de cada entidad.
Para las unidades que no alcanzan el autofinanciamiento total, también hay cambios importantes. El decreto permite implementar sistemas de pago adicionales para todos los trabajadores, eliminando restricciones previas que limitaban estos incentivos únicamente al personal directamente vinculado a la producción. Este cambio amplía el acceso a beneficios económicos y reconoce el aporte integral de cada empleado dentro de la organización.
Salarios en Cuba en 2026
Asimismo, las actividades autofinanciadas dentro de entidades presupuestadas tradicionales podrán aplicar esquemas de pago propios, lo que representa una novedad en el sistema laboral cubano. Según autoridades del Ministerio de Finanzas y Precios, esta medida es considerada de alto impacto, ya que podría traducirse en un incremento real de los ingresos para una parte significativa de la fuerza laboral.
El alcance del Decreto 127 es amplio: más de 2 400 unidades presupuestadas y más del 50% de los trabajadores del sector estatal están involucrados en esta transformación.
En un contexto económico complejo, donde los salarios han sido históricamente insuficientes frente al costo de la vida, estas modificaciones buscan generar mayor motivación, productividad y retención del talento.
Sin embargo, el éxito de estas medidas dependerá en gran parte de la capacidad real de las entidades para generar ingresos propios. La autonomía salarial implica también mayor responsabilidad en la gestión financiera, lo que podría generar diferencias entre instituciones según su desempeño.













