¿Cambio a la vista? Cuba estudia un nuevo tipo de cambio oficial del dólar para enfrentar la crisis económica, según sus principales funcionarios. Esta semana informaron lo que traerá y ¿cuándo se pondrá en marcha?
El Gobierno de Cuba trabaja actualmente en una resolución que podría cambiar profundamente la manera en que se manejan las divisas en la isla.
Según informó esta semana el diario oficial Granma, el Consejo de Ministros está evaluando en estos días una propuesta para modificar el sistema de tipos de cambio oficiales y establecer un nuevo mecanismo de gestión, control y asignación de divisas, como parte de su estrategia para «corregir distorsiones y reimpulsar la economía».
Actualmente, en Cuba existen dos tipos de cambio oficiales: uno de 1 USD por 24 pesos cubanos (CUP) para personas jurídicas y otro de 1 USD por 120 CUP para personas físicas.
Sin embargo, el mercado informal opera con un tipo de cambio mucho más elevado, que ronda los 365 CUP por dólar, generando una brecha significativa que provoca distorsiones económicas, inflación y pérdida de confianza en el sistema financiero.
¿Traerá estabilidad el nuevo tipo de cambio oficial del dólar en Cuba?
La viceministra primera de Economía y Planificación, Mildrey Granadillo de la Torre, señaló que se están analizando los «riesgos y consecuencias» del nuevo modelo de cambio, que podría representar una transformación profunda en el esquema monetario cubano.
Además, se están haciendo ajustes al cronograma de implementación del nuevo sistema de divisas y se consulta a expertos debido a la complejidad del asunto.
Este nuevo enfoque también busca revisar los esquemas de autofinanciamiento en divisas, un modelo que permite a ciertos sectores estratégicos —como la salud, la biotecnología, el tabaco, el turismo y la energía— usar un porcentaje de las divisas que generan para su propio funcionamiento.
Desde hace cinco años, Cuba enfrenta una grave crisis económica marcada por la escasez de productos básicos, inflación descontrolada, dolarización creciente, cortes eléctricos frecuentes y una profunda contracción del aparato productivo.
A ello se suman factores como la pandemia, las sanciones estadounidenses y decisiones económicas internas que no han logrado revertir la situación, además de la corrupción sistemática de varios líderes, incluido el exMinistro de Economía, Alejandro Gil.
Este posible nuevo sistema cambiario no solo pretende mejorar el acceso y control de las divisas, sino también estabilizar el entorno económico, atraer inversión y permitir que tanto el Estado como el sector privado puedan operar de forma más eficiente en un contexto sumamente complejo.
A medida que se acerque la implementación de este nuevo sistema de cambio, los ojos de analistas, empresarios y ciudadanos estarán puestos en cómo evolucionará. Por lo pronto sigue el análisis en el Consejo de Ministros y el cuándo se implantará la nueva tasa sigue en puntos suspensivos: ¿un mes o dos?













