El precio del aceite en Cuba volvió a quedar bajo escrutinio tras la eliminación del tope minorista nacional y una intervención posterior de las autoridades en esta provincia.
Ambas decisiones se tomaron con pocas semanas de diferencia en 2026. La primera respondió, según el Ministerio de Finanzas y Precios, al aumento de los costos de importación. La segunda buscó actuar sobre los precios de venta en un territorio donde se habían reportado valores de hasta 6 mil pesos.
Qué cambió en la regulación del aceite
En 2024, la Resolución 225 del Ministerio de Finanzas y Precios fijó precios minoristas máximos para varios productos de alta demanda. Para el aceite, el límite quedó en 990 pesos por litro. La norma contemplaba un margen de hasta el 30 por ciento sobre costos y gastos, sin superar ese máximo.
Ese precio minorista es el que paga el consumidor. No equivale al precio mayorista, asociado generalmente a operaciones entre productores, importadores, distribuidores y otros actores económicos. En la venta final también influyen gastos como el transporte, el almacenamiento y los impuestos.
En junio de 2026, la Resolución 150 dejó sin efecto los máximos minoristas para el aceite, excepto el de oliva. La medida incluyó también el pollo troceado, la leche en polvo, las pastas y las salchichas. El ministerio mencionó entre sus motivos los mayores costos de adquisición para importar, el crecimiento de la tasa de cambio y la escasez de combustible.
El precio de referencia en Guantánamo
Tras la eliminación del tope nacional, se reportaron ventas de aceite por miles de pesos en distintos lugares. En Guantánamo, los valores informados llegaron hasta 6 mil pesos antes de la intervención de las autoridades.
En agosto, el Gobierno municipal estableció un precio de referencia de 2 mil 200 pesos por unidad. Las autoridades aclararon que no se trataba de un «precio topado», sino de una cifra basada en un análisis de costos y gastos.
La medida contempló multas, decomisos, venta forzosa del producto y cierres temporales ante incumplimientos. Esa aplicación plantea una pregunta práctica para comerciantes y compradores: cuánto margen queda para vender a otro precio si la referencia va acompañada de sanciones.
Menos producción y costos de reposición
La discusión no depende solo del importe que aparece en una etiqueta. Si un vendedor no puede reponer la mercancía con lo que cobra, mantener la oferta puede resultar difícil. La información disponible no permite establecer si esa situación se produjo en cada comercio.
Las estadísticas citadas de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información muestran otra dificultad. La producción de aceites vegetales refinados bajó de 17 mil 800 toneladas en 2021 a 10 mil 700 en 2022 y 4 mil 300 en 2023. Eso equivale a una caída aproximada del 75,8 por ciento entre el primer y el último año de esa serie.
La tabla disponible no reporta valores de ese indicador para 2024 y 2025. Por tanto, esos datos no permiten afirmar que la producción de aceite siguió disminuyendo durante ambos años. Tampoco indican, por sí solos, cuánto producto importado estuvo disponible para la venta.
La contracción industrial alcanza otros alimentos: la producción de carne de cerdo en bandas pasó de 41 mil 400 toneladas en 2021 a 5 mil 200 en 2025, según las estadísticas citadas de la ONEI.

















