Nuevas regulaciones en Cuba amplían las formas de gestión de los establecimientos del SAF, modifican responsabilidades y establecen nuevas opciones para garantizar la alimentación de los beneficiarios del SAF.
El Sistema de Atención a la Familia (SAF) en Cuba tendrá nuevas reglas de funcionamiento. Las autoridades anunciaron una actualización de las normas jurídicas que regulan este programa, con cambios dirigidos principalmente a ampliar las formas de gestión, mejorar las ofertas alimentarias y garantizar la sostenibilidad del servicio.
Las modificaciones parten de la experiencia acumulada en la atención a los beneficiarios del programa y de las alianzas desarrolladas con diferentes formas de gestión no estatal.
Uno de los principales cambios está relacionado con la gestión de los establecimientos gastronómicos que prestan servicio al SAF, cuyo alcance administrativo se amplía.
¿Qué cambia con las nuevas regulaciones del SAF?
Entre las novedades destaca la posibilidad de incorporar al programa a entidades estatales que cuentan con comedores obreros, establecimientos gastronómicos gestionados por formas no estatales e instituciones o formas asociativas sin fines de lucro.
De esta manera, el servicio podrá contar con una participación más amplia de diferentes actores económicos.
Los actores estatales y no estatales interesados en gestionar un establecimiento gastronómico vinculado al SAF deberán presentar un proyecto, después de que la empresa correspondiente divulgue la posibilidad de asumir la gestión de estos locales.
Las nuevas normas también establecen mayores responsabilidades para organismos y entidades con el propósito de garantizar una mayor variedad de las ofertas y la sostenibilidad del programa.
Nuevas reglas para los beneficiarios que no pueden trasladarse
Otra de las novedades está dirigida a las personas que, por diferentes causas, tienen limitaciones para trasladarse hasta los establecimientos gastronómicos que ofrecen el servicio.
En estos casos, los beneficiarios recibirán en el horario del almuerzo la porción correspondiente a las dos ingestas, una prestación que deberá ser garantizada por quienes gestionan el servicio.
La medida busca mantener la atención a las personas que presentan dificultades para acudir personalmente a los establecimientos.
Más atención a la calidad de los alimentos
Las nuevas regulaciones también ponen énfasis en la composición de los menús.
Los alimentos ofrecidos a través del SAF deben estar encaminados a garantizar los aportes nutricionales y calóricos establecidos para los beneficiarios, un grupo compuesto mayoritariamente por adultos mayores.
Para ello, se plantea incorporar a los menús la mayor cantidad posible de alimentos pertenecientes a los grupos básicos, de acuerdo con las normas establecidas.
La calidad y estabilidad de la alimentación aparecen así entre los principales retos del programa.
Los trabajadores sociales tendrán un papel clave en el SAF en Cuba
Otra de las novedades está relacionada con el proceso de incorporación de personas al Sistema de Atención a la Familia.
Los trabajadores sociales tendrán un papel determinante en la captación de posibles beneficiarios y en la presentación de propuestas a los Grupos de Atención a las Políticas Sociales de la demarcación del Consejo Popular.
Estos grupos serán los encargados de aprobar o no las propuestas.
Las autoridades identifican como uno de los principales desafíos del programa la transformación de la calidad del servicio, así como el incremento de los servicios integrales que permitan responder a las principales necesidades de los beneficiarios.
También se plantea como objetivo potenciar la alimentación mediante un suministro estable de productos.
La actualización de las normas busca, por tanto, ampliar la participación de diferentes actores económicos y mejorar la organización del programa, al tiempo que se intenta garantizar la continuidad del servicio para uno de los sectores más vulnerables de la población.
En resumen, las nuevas regulaciones introducen cambios en quiénes pueden gestionar los establecimientos, cómo se seleccionan los beneficiarios, cómo se atiende a quienes no pueden desplazarse y qué condiciones deben cumplir las ofertas alimentarias.
Las modificaciones forman parte de las transformaciones económicas y sociales que se están aplicando al llamado Comercio del Pueblo y al Sistema de Atención a la Familia.
















