Ley petrolera en Cuba abre la venta de combustible, pero el capital limita a los privados

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La ley petrolera en Cuba entró en vigor este 19 de octubre con nuevas posibilidades para vender combustible e invertir en el sector, aunque las operaciones de mayor escala exigen capital difícil de reunir para las empresas privadas cubanas.

La apertura alcanza al petróleo, el gas y las refinerías

El paquete normativo permite ampliar la participación nacional y extranjera en actividades vinculadas con el petróleo y el gas. También abre la venta directa de combustible al público y autoriza a las refinerías a comercializar sus productos al por mayor.

La reforma abarca desde la exploración y extracción hasta los servicios que necesita la industria. Al presentarla, Pedro Abigantus León, directivo del Ministerio de Energía y Minas, planteó que el sector debe aprovechar capacidades nacionales y no depender solo del capital destinado a extraer hidrocarburos.

La posibilidad legal de participar, sin embargo, no coloca todas esas actividades al alcance de una pequeña empresa. Perforar, extraer o procesar combustible requiere recursos distintos a los necesarios para importarlo, almacenarlo o venderlo.

El dinero y los permisos marcan los límites

El economista Daniel Torralbas advirtió a EFE que la autorización no resuelve el problema del financiamiento. Según explicó, la industria necesita inversiones considerables en tecnología, maquinaria y formación, mientras el sector privado cubano tiene una escala reducida.

Por eso ve más espacio para esas empresas en la comercialización, importación, almacenamiento y venta de combustibles. Son actividades en las que ya han comenzado a participar, a diferencia de las grandes operaciones extractivas.

Omar Everleny Pérez, también consultado por EFE, señaló el control estatal como otro obstáculo. A su juicio, la nueva legislación organiza el sector, pero mantiene las decisiones sobre los permisos en los niveles más altos del Gobierno.

Su valoración distingue entre admitir nuevos participantes y darles capacidad real para desarrollar proyectos. Para las inversiones de mayor tamaño, considera que harían falta empresas con recursos que hoy no caracterizan al sector privado de la isla.

La venta de combustible ya atraía negocios

La comercialización avanzaba antes de la entrada en vigor de estas disposiciones. En julio, el primer ministro Manuel Marrero anunció que más de cien empresas privadas tenían autorización para vender carburantes al por mayor.

Marrero comunicó entonces la aprobación de un primer negocio con inversión extranjera para importar, distribuir y vender combustible. El anuncio se refería a la aprobación del proyecto, no a una cifra de ventas ni al inicio de sus operaciones.

Empresas privadas cubanas también han participado en la importación de diésel y gasolina desde Estados Unidos para cubrir necesidades de transporte y de sus negocios. La nueva ley petrolera en Cuba amplía las actividades previstas para el sector, mientras la venta y distribución concentran las posibilidades más inmediatas señaladas por los economistas.


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