Los prolongados cortes eléctricos están afectando cada vez más la venta de alimentos que necesitan refrigeración en La Habana.
En varios mercados estatales y privados, los congeladores permanecen apagados o vacíos. La falta de estabilidad eléctrica también golpea almacenes, medios de transporte y centros de distribución.
Neveras vacías en varias tiendas de la capital
En comercios como La Puntilla, los clientes encuentran pocos productos que requieran bajas temperaturas.
Los equipos de refrigeración no siempre funcionan durante los apagones. A esto se suma la escasa llegada de carnes, quesos y embutidos.
Un empleado consultado por 14ymedio describió la gravedad del problema: “Nadie tiene manera de mantener algo frío, ni en los almacenes, ni en los camiones y mucho menos aquí”.
El trabajador también señaló que esos productos están llegando con menor frecuencia a los establecimientos.
Comercios evitan recibir mercancía por temor a pérdidas
La falta de electricidad ha obligado a algunos administradores a reducir o suspender los pedidos de alimentos congelados.
Otros comercios rechazan cargamentos porque no pueden garantizar su conservación durante varias horas.
Una empleada explicó a 14ymedio que el problema es “parte y parte”. Según su testimonio, algunos responsables no hacen pedidos y otros evitan recibir pollo por el riesgo de perderlo.
Las empresas no siempre aceptan grandes volúmenes de productos deteriorados como pérdidas justificadas.
Productos secos sustituyen a los refrigerados
La crisis ha cambiado incluso el uso de los equipos disponibles.
En la tienda La Mariposa, ubicada en Nuevo Vedado, una nevera desconectada se utiliza para colocar paquetes de pasta.
Los alimentos secos soportan mejor las largas interrupciones eléctricas. Por esa razón, ocupan espacios antes reservados para carnes y productos congelados.
La tienda La Isla de Cuba, cerca del Parque de la Fraternidad, lleva varias semanas cerrada, según el citado medio.
Las mipymes también limitan la venta de pollo
Los negocios privados tampoco escapan de esta situación.
Varias mipymes han reducido la oferta de carnes congeladas. En muchos casos, solo mantienen paquetes grandes de muslos de pollo.
Otros productos, como picadillo, salchichas, quesos y paquetes mixtos, son cada vez más difíciles de encontrar.
El administrador de una mipyme declaró a 14ymedio: “Eso es tirarse al mar sin salvavidas, nadie quiere meterse en ese riesgo ahora”.
El comerciante explicó que comprar mercancía congelada puede generar pérdidas considerables si los apagones se prolongan.
La cadena de frío se debilita en distintos puntos
El problema comienza antes de que los alimentos lleguen a las tiendas.
Los cortes afectan las cámaras frigoríficas, los almacenes y los vehículos encargados de la distribución.
La escasez de combustible también dificulta el traslado rápido de mercancías refrigeradas.
Con apagones que superan muchas horas diarias, conservar estos alimentos se vuelve cada vez más costoso y arriesgado.















