Entre dos y cinco individuos ataviados con prendas de camuflaje perpetraron un violento tiroteo en la tarde de hoy, dirigido hacia los asistentes a un concierto en el recinto Crocus City Hall, ubicado en Krasnogorsk, en las cercanías de Moscú.
Según los primeros informes, posteriormente desataron un incendio en el edificio, afectando una extensión de aproximadamente 13.000 metros cuadrados.
La sala se encuentra en un complejo comercial que alberga diversos negocios, como hoteles y restaurantes.
El grupo autodenominado Estado Islámico (EI) ha reivindicado la autoría del atentado a través de su canal en Telegram, describiendo el ataque como dirigido contra una concentración de cristianos en las afueras de Moscú.
La agencia de noticias Amaq, vinculada al EI, informó que el ataque dejó cientos de personas muertas y heridas, así como una gran devastación en el lugar, antes de que los perpetradores se retiraran a sus bases de manera segura.
El Servicio Federal de Seguridad (FSB), sucesor de la antigua KGB, ha confirmado la trágica cifra de 40 fallecidos y al menos un centenar de heridos, con al menos cinco en estado crítico, aunque se teme que el saldo final pueda ser aún mayor, incluyendo niños entre los heridos.
El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso ha calificado el suceso como un «ataque terrorista sangriento», instando a la comunidad internacional a condenar este «acto monstruoso».
Según reportes del canal de Telegram Mash, se ha realizado la detención de un individuo sospechoso en relación con el incidente. Además, la agencia Interfax ha informado que la Guardia Nacional se encuentra en la búsqueda de los responsables de esta tragedia.













