La mujer fantasma de la Torre de Trinidad

Este artículo fue publicado hace 4 años.

La familia Iznaga-Borell, una de las más acaudaladas de Trinidad, y del Valle de los Ingenios, no tenía paz: según se cuenta, la torre que se erige en el Valle se construyó por una disputa amorosa entre los hermanos Pedro y Alejo Iznaga, perdidamente enamorados de la misma mujer.

Cuenta la leyenda que Alejo erigió la torre, mientras Pedro cavaba un pozo. Lo hicieron a modo de competencia, para constatar quién lograba antes su propósito. Todo un año dedicaron a esto.

Alejo, a los 50 años de edad decidió casarse con Juana, una mujer joven, bella, llena de encantos. Según la leyenda, Juana tenía un cuerpo escultural, ojos negros, piel tersa y blanca. Tan delicada y amable, casi nadie se resistía a mirarla.


Un día fatídico, Alejo enojado por las miradas que un joven aparentemente dedicaba a Juana, su joven esposa, determinó retarlo a duelo y luego, encerrarla a la joven en el penúltimo piso de la torre, para siempre.


En el encierro ineludible, Juana perdió sus encantos, su luz, la alegría que siempre la distinguió. Apagada por la soledad, el aislamiento y la casi nula comunicación con otros, Juana perdió la razón y murió.


En Trinidad todavía se cuenta la tragedia. Según la leyenda algunas noches se ve iluminada aún lo alto de la edificación. Para muchos la torre del Valle de los Ingenios es un símbolo de amor, pero, la voz popular asegura que se escuchan allí todavía los quejidos y lamentos del fantasma de Juana. En las noches, puede verse, aseguran, el rostro infeliz de la mujer fantasma, en lo alto de la torre.

La torre fue declarada Monumento Nacional en el año 1978. Se erigió con ladrillos de barro cocido, cal y arena. La torre posee siete niveles con formas diferentes, conectados por 184 escalones.

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