La empresa Dongfeng Cuba, a través de su distribuidor oficial NWI, confirmó el despliegue de una red de estaciones de carga rápida que operarán con energía fotovoltaica en puntos clave de la Isla.
Este nuevo proyecto de infraestructura busca dar respuesta a la principal limitación de la movilidad eléctrica en el país: la inestabilidad del sistema electroenergético nacional.
Según informó la entidad en sus canales oficiales, las estaciones no dependerán de la red eléctrica convencional, ya que generarán su propia energía mediante paneles solares. Esta autonomía técnica pretende asegurar el servicio de carga incluso durante las afectaciones del suministro eléctrico que golpean a las distintas provincias.
La red de carga rápida estará abierta a todos los vehículos eléctricos, sin distinción de marca o fabricante. Los puntos de servicio están estratégicamente ubicados para facilitar el tránsito interprovincial, cubriendo desde el extremo occidental hasta el oriente:
- Occidente y Centro: Pinar del Río, La Habana (Miramar), Mayabeque (Peñas Altas), Matanzas (Varadero y Km 79), Cienfuegos (Km 177), Villa Clara (Km 259) y Sancti Spíritus (Km 336).
- Oriente: Camagüey, Holguín y Santiago de Cuba.
Puntos de carga para carros eléctricos en Cuba
A pesar del optimismo, la novedad ha despertado un debate entre los cubanos. Mientras algunos celebran la independencia energética de los puntos de carga, otros cuestionan la capacidad real de los sistemas fotovoltaicos para sostener el flujo de una flota creciente.
Un usuario identificado como P. J. Rodríguez cuestionó la logística necesaria para que una estación solar sea realmente eficiente: «Para recargar 100 carros al día se necesita una producción masiva; ¿cuánta área de paneles solares hace falta para que esto no sea solo para unos pocos?», comentó, reflejando la duda colectiva sobre si estas estaciones terminarán operando por «turnos o tickets» ante una posible demanda que supere la generación solar diaria.
Para aportar claridad técnica, consultamos a un ingeniero familiarizado con el contexto cubano quien prefirió el anonimato: «El reto no es solo instalar el panel, sino el almacenamiento», explicó.
«Para que una estación sea de ‘carga rápida’ y no dependa del SEN, necesita un banco de baterías de respaldo inmenso o un área de captación solar que triplique el tamaño de una marquesina convencional. Si no hay una gestión inteligente de la carga, el sistema podría agotarse tras atender a los primeros diez vehículos del día, especialmente en jornadas nubladas», añadió.












