Una cubana gastó 8.550 pesos en cerdo y arroz para una semana. Su testimonio refleja cuánto puede durar la ayuda que recibe desde el exterior.
Una residente en Cuba contó a Directorio Cubano que gastó 8.550 pesos cubanos en tres libras de carne de cerdo y tres kilogramos de arroz, una compra que, según explicó, le alcanza para una semana. El testimonio, compartido este 11 de octubre, muestra cómo una parte de la ayuda económica enviada desde el exterior puede consumirse en apenas dos alimentos.
«Mi hijo me manda dinero y no me cree lo rápido que se va, pero con estos precios es así», relató la mujer. Sin embargo, considera que contar con ese respaldo la coloca en una situación más favorable que la de quienes deben sostenerse exclusivamente con sus ingresos en la isla.
«Yo soy afortunada, que cuento con su ayuda. No sé qué hace el resto», añadió. Su preocupación no se limita a cuánto pagó por el cerdo y el arroz, sino a cómo cubrir las necesidades cotidianas cuando una compra para una semana cuesta varios miles de pesos.
Carne de cerdo a 2.000 pesos la libra y arroz a 850 el kilo
La entrevistada precisó que las tres libras de cerdo costaron 6.000 pesos, a razón de 2.000 pesos por libra. Por otra parte, el arroz se vendía a 850 pesos el kilogramo, de modo que los tres kilos sumaron otros 2.550 pesos.
El desembolso total fue de 8.550 pesos, sin incluir aceite, frijoles, vegetales ni otros productos para completar las comidas. Además, esa cantidad tampoco contempla electricidad, transporte, artículos de aseo y los restantes gastos del hogar.
Los precios corresponden a la compra relatada por esta residente y pueden variar entre localidades y establecimientos. No obstante, el dato permite dimensionar el esfuerzo económico que supone adquirir dos alimentos habituales en la mesa cubana.
Más de 34.000 pesos si repite la compra durante cuatro semanas
Según la mujer, lo comprado le alcanza para una semana, aunque no precisó cuántas personas comen de esos productos. Por tanto, su gasto no permite establecer un presupuesto general para todas las familias, pero sí muestra la rapidez con que se consume el dinero en su hogar.
Si repitiera exactamente esa compra durante cuatro semanas, necesitaría 34.200 pesos únicamente para el cerdo y el arroz. Se trata de una proyección del gasto que describió, a la que todavía habría que añadir el costo de otros alimentos y necesidades.
Para quienes envían dinero desde fuera de Cuba, esa cuenta ayuda a entender por qué una transferencia puede durar menos de lo esperado. En este caso, la propia madre explica que su hijo duda de la rapidez con que se agota la ayuda, mientras ella debe afrontar los precios que encuentra al comprar.
Los datos oficiales reflejan la presión de los alimentos
El testimonio coincide con un contexto de encarecimiento recogido por la Oficina Nacional de Estadística e Información. Según los datos de agosto de 2026 divulgados en el canal oficial de la ONEI, el Índice de Precios al Consumidor aumentó un 4,92 % mensual, acumuló una subida del 20,78 % desde enero y registró una variación interanual del 25,19 %.
Asimismo, los alimentos y las bebidas no alcohólicas fueron la división con mayor incidencia en el incremento mensual, al concentrar el 72,77 % de su impacto. Esa cifra expresa cuánto contribuyó este grupo al aumento general del índice, no que todos los alimentos subieran en esa proporción.
Las estadísticas oficiales no fijan el precio de la compra relatada, pero aportan contexto a la dificultad que describe la entrevistada. Cuando la alimentación sigue encareciéndose, una misma cantidad de dinero permite adquirir menos productos o exige reducir otros gastos.
Una semana de cerdo y arroz supera dos pensiones de 3.056 pesos
Como referencia, el ajuste de pensiones aprobado en 2025 elevó de 1.528 a 3.056 pesos las prestaciones por edad e invalidez situadas en aquella cuantía. Asimismo, dispuso que las comprendidas entre 2.473 y 3.999 pesos aumentaran hasta alcanzar los 4.000 pesos.
Comparado con la prestación de 3.056 pesos resultante de ese ajuste, el gasto de 8.550 pesos equivale a aproximadamente 2,8 mensualidades. Incluso tomando como referencia una pensión de 4.000 pesos, esa compra supera el importe de dos meses.
La mujer no indicó que sea pensionada, pero la comparación permite apreciar la distancia entre ese gasto alimentario y los ingresos de una parte de la población. Mientras tanto, ella cuenta con el apoyo de su hijo y reconoce que esa ayuda marca una diferencia decisiva, aunque tampoco la libra de tener que calcular cuánto puede comprar cada semana.

















