Un operario eléctrico fue condenado en Isla de la Juventud tras ser acusado de provocar pérdidas de generación en medio de los apagones de 2024.
La Sala de los Delitos contra la Seguridad del Estado del Tribunal Provincial Popular de La Habana celebró en Isla de la Juventud el juicio contra un trabajador de una central eléctrica acusado del delito de sabotaje, según informó el Canal Cubano de Noticias.
El acusado trabajaba como operario B de centrales eléctricas y, de acuerdo con la versión oficial, en octubre de 2024 violó sellos de seguridad para apropiarse de 60 litros de aceite matrón utilizado en las máquinas generadoras. El hecho ocurrió mientras el municipio especial atravesaba una fuerte crisis de generación eléctrica por averías en varias unidades.
Las autoridades sostienen que la sustracción provocó la pérdida de unos 24 MW de generación, una cifra que —según se explicó en el reporte televisivo— equivale casi a la demanda eléctrica de un día completo en Isla de la Juventud. En un territorio donde los apagones llegaron a extenderse durante horas y las roturas de equipos obligaban a trasladar técnicos desde otras provincias, la acusación fue tratada como un asunto de seguridad del Estado.
Una condena en medio del desgaste energético
El caso llama la atención por el uso del delito de sabotaje, una de las figuras penales más severas del Código Penal cubano. El tribunal aseguró que el juicio se realizó “con todas las garantías procesales” y señaló que el acusado colaboró en el esclarecimiento de los hechos y no tenía antecedentes penales.
El tribunal condenó al operario a ocho años de privación de libertad, dentro de un marco sancionador que va de siete a quince años para el delito de sabotaje. Tanto la Fiscalía como el acusado tienen derecho a presentar recurso de casación ante el Tribunal Supremo Popular.
La noticia llega en un contexto de creciente tensión por la crisis energética en Cuba. Durante meses, la población ha convivido con apagones prolongados, déficit de combustible y averías constantes en centrales termoeléctricas. En Isla de la Juventud, la situación se agravó especialmente en 2024 por la salida simultánea de varias máquinas generadoras.













